08 mayo 2014

golpear a un niño es... [Stefan Molyneux]

Pero los bebés no tienen elección. No escogen a sus padres. Y no pueden irse. Y no tienen derechos legales, no tienen independencia, ni un concepto de cómo irse.No tienen apoyo, ni voz, ninguna protección. Así que pegar a un infante... Pegar a un niño, suficientemente perverso. Pegar a un infante, pura maldad. Pegar a un bebé es simple y jodidamente satánico. Quiero decir, es lo más cruel que pueda imaginarse. Es la forma más baja y abusiva de cobardía y violencia que pueda imaginarse. Y las mujeres tienen el 100% de la responsabilidad. Las madres... Los padres, también, lo pillo. Pero todos sabemos que los padres pueden ser unos cabrones, ¿verdad? No entendemos hasta qué punto las madres pueden ser unas zorras perversas, ¿verdad? Las madres y las mujeres tienen el 100% de la responsabilidad por pegar a sus hijos, a sus niños.

Hola a todos. Soy Stefan Molyneux de Freedomain Radio. Espero que estéis bien. Esto quizás sea lo más importante que me oiréis decir durante un buen tiempo, y os puedo garantizar que esta sorprendente información será totalmente ignorada no sólo por los medios convencionales, por supuesto, sino incluso por los medios alternativos.
Leeremos el estudio y hablaremos de sus implicaciones. Esta información es esencial, por favor prestad atención.

«Un nuevo estudio basado en grabaciones audio en tiempo real de padres que practican castigo corporal descubrió que el maltrato físico es más común de lo que los padres reconocen, que los niños eran pegados por travesuras triviales y que éstos volvían a portarse mal al cabo de 10 minutos de haber sido castigados.
Los defensores del castigo corporal han descrito las mejores prácticas para los azotes responsables. Pero el audio en tiempo real de este estudio reveló que los padres fracasan en seguir las directrices, dijo el psicólogo George Holden, que es el director del estudio y un experto en crianza y desarrollo infantil en la Universidad Metodista del Sur, en Dallas.
Las interacciones de audio en tiempo real revelaron que los padres no siempre estaban tranquilos como recomiendan las directrices, sino que, en cambio, a menudo estaban furiosos al pegar o golpear a su hijo. No pegaban como último recurso, y daban cachetes por infracciones menores, no sólo faltas de comportamiento graves. Y aunque muchos defensores de los azotes recomiendan pegar a los niños no más de dos veces, los padres en las grabaciones audio abofeteaban y pegaban a sus hijos con mayor frecuencia.

"A partir del audio, oímos a los padres pegar a sus hijos por las ofensas más ridículamente fútiles, en general, violaciones de las convenciones sociales", dijo Holden. "Además, el castigo corporal no era utilizado como el último recurso. De media, los padres abofeteaban o pegaban sólo al cabo de medio minuto del inicio del conflicto". Los padres que utilizaron el castigo corporal en el audio generalmente violaron 3 de las 6 directrices de "actuación" que los investigadores examinaron: pegar poco, actuar sólo en caso de faltas graves y sólo como último recurso. "Las grabaciones muestran que la mayoría de padres respondieron impulsiva o emocionalmente, en lugar de ser deliberados con su disciplina", dijo Holden, que defiende las alternativas humanas al castigo corporal.

Los padres aceptaron llevar grabadoras para capturar las interacciones en el hogar. Las singulares grabaciones capturaron las interacciones padres-hijo en 33 familias a lo largo de 4 a 6 tardes. Los padres se ofrecieron voluntarios a llevar las grabadoras; la mayoría eran madres que estaban en casa con sus hijos después de la jornada laboral. Las grabaciones capturaron 41 casos de castigo corporal, principalmente durante actividades rutinarias tales como preparar la cena y bañar a los críos. Más del 80% de las madres estaban casadas y tenían más estudios que la mayoría de la población. Aproximadamente el 60% eran de raza blanca y trabajaban fuera del hogar, y sus hijos tenían una media de casi 4 años». Lo cual básicamente significa 3 años de edad.

«En el 90% de los incidentes la desobediencia era la causa inmediata, como chuparse los dedos, comer indecentemente, levantarse de la silla y salir fuera sin permiso. En el 49% de los incidentes, los padres parecían furiosos antes de abofetear o golpear. De media, menos de 30 segundos transcurrieron entre el momento en que los padres iniciaron disciplina no violenta hasta que utilizaron el castigo corporal».  Treinta segundos, menos de treinta segundos. «En 30 de los 41 incidentes, los niños volvieron a portarse mal al cabo de 10 minutos de ser abofeteados o pegados. El niño más pequeño al que se pegó tenía 7 meses de edad.» Cuando mi hija tenía 7 meses sólo gateaba. Aquí tenéis una imagen de un bebé de 7 meses. ¿Cómo podéis pegarle por desobediencia de convenciones sociales? ¿Cómo podéis pegarle a un niño?
«Una madre pegó a su hijo 11 veces sucesivamente. Cabe destacar que los investigadores hicieron un descubrimiento inusual: La proporción de castigo corporal superó las estimaciones de otros estudios que se fiaban de las confesiones de los padres. Esos estudios descubrieron que los padres estadounidenses de un niño de 2 años generalmente informaban que abofeteaban o pegaban unas 18 veces al año». Un crío de dos años.
«"La proporción media observada utilizando el audio en tiempo real equivale inquietantemente a 18 veces por semana"». 18 veces por semana.
Niños de 7 meses a 3 años de edad son pegados por sus madres 18 veces por semana.

Así que...
Hay un par de cosas que es esencial entender acerca de esto.
Primero, la investigación en realidad habla de madres, pero cuando es denunciado de repente pasan a ser padres. ¿Recordáis que cuando un tipo se pone a disparar en una escuela, nunca sabes cuál es su género: es sólo "una persona"? ¡No! Lo primero que oyes es que "un hombre ha disparado", "un hombre ha disparado", "un hombre es responsable", "un hombre", "un hombre joven ha disparado". Pero cuando las mujeres pegan a bebés y niños que aún no hablan, indefensos y desamparados, 18 veces por semana de repente se convierten en —¡pam!— progenitores. Son madres las que están en el estudio. Son madres. Pero de algún modo esto se transforma en progenitores porque es demasiado traumático.
Me gustaría que realmente intentarais entender por qué esto es tan importante. Estoy seguro que lo entendéis. Pero es realmente importante entender cuán importante es esto.

Imaginaros que se publicara un estudio en el que maridos llevaran grabadoras y se descubriera que éstos pegaban a sus mujeres 18 veces por semana por cosas como: la cena estaba un poco fría, la cerveza estaba un poco caliente, las patatas fritas se sirvieron sin salsa. ¡Plas! Se levantaban y pegaban a sus mujeres. 18 veces por semana las mujeres eran maltratadas por sus maridos. ¿Os podéis imaginar el volcán derrite-desierto-de-Nevada del tamaño de una supernova que haría erupción en los medios por tan abominables ataques contra las mujeres, por parte de los hombres?

Esto pasará totalmente inadvertido. Quizás será mencionado en algunos sitios, pero no será reconocido como la causa fundamental y básica de casi todas las disfunciones que observamos en la sociedad.
Esto será pasado por alto. Porque esto va de mujeres actuando del modo más mezquino, brutal, cobarde, intimidatorio, puramente satánico y perverso que pueda imaginarse y por tanto no podemos verlo. Porque la mayoría de nosotros —yo sin duda crecí con una madre extraordinariamente violenta hasta el punto de tener que someterme o me arriesgaba a sufrir daños cerebrales y traumatismos.
Muchos de nosotros hemos sufrido violencia a manos de mujeres y nuestro terror general a las mujeres es algo que es enormemente subestimado en la sociedad. Es por eso que no podemos afrontar esto directamente.

Si se tratara de cualquier otra clase o grupo el que estuviera atacando regularmente a otra clase o grupo indefenso estaría en todas las portadas. Esto no podemos mirarlo de frente. Es demasiado angustioso, porque la mayoría de nosotros hemos experimentado esta violencia.

Entre el 70 y el 90% de los padres, dependiendo del estudio, confiesan haber pegado a sus niños. Ahora bien, mienten al respecto, probablemente en gran medida, con un factor de aproximadamente 50. Dicen: "Bueno, quizás le pegamos 18 veces al año, quizás 20".
De media, mientras están siendo grabadas —estas madres saben que están siendo grabadas—, están pegando a su hijo de 7, 12, 18, 24, 36 meses —¡bebés, infantes!—, 18 veces por semana. ¡Por semana! 450 veces al año, más o menos.
Cientos de veces al año, estos infantes están siendo abofeteados. Pegados, de la nada. Y las madres pegan a estos infantes, de media, menos de 30 segundos después del inicio del conflicto. "Ya te lo he dicho. Te lo he dicho mil veces. No me repliques. Escúchame" ¡PLAS!
Es por esto que el mundo está tan jodido. Éste es realmente el único motivo —sin duda, es por el cual más podemos hacer— de que el mundo esté tan jodido.

Sé que querréis apresuraros a salir en defensa de estas mujeres y decir: "Bueno, están estresadas, quizás su marido no las apoya, quizás tuvieron un mal día en el trabajo, la vida de las madres trabajadoras no es fácil, bla, bla, bla..."
Comprendo ese impulso. Resistid ese impulso. Es injusto para las mujeres. Queremos tratar a las mujeres con el mismo respeto con el que los hombres han sido tratados. Eso es lo que escucho decir a las mujeres todo el tiempo, y me lo creo. Tengo una mujer cariñosa, una hija maravillosa, y quiero que crezca con total responsabilidad moral. Quiero que la sociedad la trate como un agente moral.
Es muy importante para mi.

Así que escuchad.
Cuando se habla de violencia machista. Cuando empezó a hablarse de ello en los '60 y en los '70, que fue cuando el abuso infantil... Fue en los '50 que un médico en particular empezó a sospechar que todos los huesos rotos, traumatismos, contusiones y moratones que estaba viendo no eran debidos a que los críos cayeran de los árboles, sino agresiones por parte de los padres.
Pero en los '50 y los '60 realmente se empezó a hablar de la violencia machista, maridos que pegaban a sus esposas, y cuando este tema vio la luz en la sociedad no recuerdo una sola ocasión en la que se justificara como: "Bueno, hay que entenderlo, es estresante ser el único proveedor de la familia, a veces las mujeres no escuchan, a veces las mujeres pueden ser desobedientes, a veces la maldita cena sí está demasiado fría, y la cerveza está caliente y las patatas fritas siquiera tienen salsa.
Así que debemos comprender que después de un día de trabajo difícil, si tiene una mujer difícil que no le escucha y que no hace lo que se le dice, no obedece; creció en un hogar en el que su padre maltrataba a su madre, y su madre lo toleraba, etc. Así que realmente debemos entender por qué los hombres pegan a sus esposas. Debemos comprenderlo con compasión, debemos educarles."
No hubo nada de eso. Sólo hubo: "Llama a la poli para que lo metan en prisión. Es un cabrón".

Esto es a lo que se enfrentaron los hombres con la violencia doméstica, cuando se planteó el asunto.
Y pegar a tu esposa, tan equivocado como ello es, es moralmente insignificante con pegar a un bebé y a un infante.
Cuando te casaste, tu mujer pudo ponerte a prueba, ¿verdad? Tuvisteis un par de citas, luego unas cuantas más, luego fuisteis novios, quizás os prometisteis al cabo de 1 o 2 años, os casasteis, ella puede escoger quedarse o irse, es un adulto legal, está contigo totalmente porque quiere; fundamentalmente.
Pero los bebés no tienen elección. No escogen a sus padres. Y no pueden irse.
Y no tienen derechos legales, no tienen independencia, ni un concepto de cómo irse.No tienen apoyo, ni voz, ninguna protección.
Así que pegar a un infante... Pegar a un niño, suficientemente perverso. Pegar a un infante, pura maldad. Pegar a un bebé es simple y jodidamente satánico.
Quiero decir, es lo más cruel que pueda imaginarse. Es la forma más baja y abusiva de cobardía y violencia que pueda imaginarse. Y las mujeres tienen el 100% de la responsabilidad. Las madres... Los padres, también, lo pillo. Pero todos sabemos que los padres pueden ser unos cabrones, ¿verdad? No entendemos hasta qué punto las madres pueden ser unas zorras perversas, ¿verdad? Las madres y las mujeres tienen el 100% de la responsabilidad por pegar a sus hijos, a sus niños.

Las madres se vuelven locas si hay Bisfenol A en los biberones y, sin embargo, la toxicidad del maltrato físico y sus efectos sobre el cerebro han sido reproducidos en casi todos los estudios y se conocen desde hace al menos 30 años.
Y en el período de posguerra, Spock, un experto en crianza, escribía acerca de no pegar a los niños. Los datos llevan 30 años publicados.
Los efectos negativos de pegar a los niños, en lo que a reducir su CI se refiere, cargarse su autorregulación emocional, provocar falta de atención, provocar resistencia oposicionista, promover los problemas sociales entre sus iguales... Es tan conocido. Va una década por detrás de la conexión entre fumar y el cáncer. Va un poco detrás... Todo el que dedica algo de tiempo en investigarlo lo sabe.

Así que estas mujeres conscientemente están llevando a cabo el mayor abuso de poder concebible en el Universo conocido.
Porque uno siempre oye que siempre es abuso que un hombre haga aquello a una mujer, porque hay una desigualdad de poder, y el patriarcado, y el hombre tiene poder, y la mujer es menos poderosa, y bla, bla, bla... No hay mayor desigualdad de poder que la que hay entre un progenitor y su hijo. Ésa es la mayor diferencia de poder concebible que pueda existir.
Una esposa tiene todos los derechos legales, se queda por elección, puede irse en cualquier momento. Nada de eso es extrapolable a un niño. Si el abuso basado en la diferencia de poder es inmoral, como lo es en el caso, según lo perciben las mujeres en general, cuando un marido golpea a su esposa, el abuso de un padre o una madre hacia su niño, infante y ¡bebé! es absoluta y completamente inmoral.

Ahora bien...
Tengo vídeos, podéis examinar los datos sobre el maltrato físico, tengo entrevistas acerca de ello por doquier.
Esto es bien conocido y comprendido. Los medios, en general, no quieren informaros de ello porque todavía muchos padres maltratan físicamente y no quieren cambiar su comportamiento, y no quieren disculparse a sus hijos.
Quizás se mienten a sí mismos acerca de cuánto les pegan, pero la realidad es que esta salvaje forma de simiesca dominación, brutalidad, intimidación, cobardía y agresividad se produce continuamente, sobre todo en EEUU, Inglaterra y Canadá.
Algunas partes de Europa han prohibido esta práctica de maltrato, pero es totalmente cobarde y salvaje. Ahora bien, cuando los padres son expuestos a los datos acerca de los azotes, tienden a pegar menos. Por eso continuamente promuevo los datos acerca de los azotes.
Así que, por favor, estudiad los datos y dejad de pegar a vuestros hijos.
Disculparos por haber pegado a vuestros hijos, pedid disculpas y compensadles tan bien como podáis y sed mejores padres, porque dejadme que os diga qué va a ocurrir, amigos míos.
No querréis estar en la cola de la historia. El último tipo que luchó para mantener la esclavitud era realmente un cretino, un auténtico gilipollas. No querréis ser el progenitor que se aferre a esta práctica antigua y brutal, cuando la sociedad en conjunto la haya dejado atrás.
Es como el argumento para la circuncisión: no querréis ser la última madre o padre que apruebe la circuncisión de su hijo. Es simplemente una práctica bárbara y brutal.

Los activistas, científicos y aquellos que estamos informados y tenemos cualquier tipo de plataforma pública —os lo digo—, vamos a seguir golpeando el tambor que cuenta a la gente lo inmoral que es pegar a los niños; que pegar a los niños es mucho peor, éticamente, que pegar a una esposa, que pegar a una persona en silla de ruedas.
¡Pegar a una persona en silla de ruedas! Imaginaros que vais y golpeáis a alguien en silla de ruedas porque no hace lo que queréis. Imaginaros si eso fuera captado por una cámara: alguien pegando a alguien en silla de ruedas, ¡Pam! Pero un hombre en silla de ruedas tiene infinitamente más independencia y poder y autonomía que un bebé o un infante. Puede llamar a la policía, puede hacer que te acusen, vive solo, es independiente, ¿verdad?
Si das un puñetazo o golpeas a un hombre en silla de ruedas eres considerado un ser humano despreciable, vil, cobarde y brutal. Eso es, éticamente, infinitamente superior a pegar a un bebé o un infante, que nunca te escogió como padre, no puede salir por la puerta y no tiene derechos.

Nosotros... No hablaré por otros.
Yo continuaré dedicando cada célula de mi ser a comunicar los efectos nocivos e intenciones nocivas del maltrato físico. No se debe a que penséis que funciona, o que sea efectivo, porque claramente no lo es. El maltrato físico nunca se acaba. Lo hacéis porque fuisteis maltratados, no os habéis ocupado de ello y estáis reproduciendo el maltrato. Pura y llanamente. Es el fracaso en procesar la propia historia que resulta en la repetición del abuso. Tan sólo debéis reconocer cuánto sufristeis de niños por ser azotados y ello levantará un muro de empatía entre vosotros y futuras acciones malvadas.
Voy a seguir contándoles a vuestros hijos y al mundo, tan alto y ruidosamente como pueda —y esto sólo es el principio.
Esto sólo es el principio. Quiero decir, ya hemos tenido 70-80 millones de descargas de este programa, y no he hecho otra cosa que empezar.
Soy un hombre relativamente joven y me queda mucho tiempo para hacer correr la voz.
Los 200 padres que he convencido de abandonar el maltrato físico es sólo una gota en el océano de la población mundial y de la cinta transportadora de nuevos padres que se dedican a pegar, gritar, y que la fertilidad constantemente vierte sobre el planeta.
Voy a seguir, cada vez con más intensidad y eficacia, comunicando a vuestros hijos —a vuestros hijos— los males de lo que estáis haciendo.
No podéis detenerme, no me detendréis, no voy a parar. Sólo voy a hacerlo cada vez con más intensidad y fuerza.

Así que os animo a parar ya mismo.
Debéis parar ahora. Debéis encontrar otras formas de interacción con vuestros hijos que no sea repartir cachetes como un dios Zeus inmaduro, tarado y diabólico.Debéis encontrar otras maneras de hacerlo. Razonad con ellos.
He sido un padre que trabaja en casa de una niña de 5 años increíblemente activa; nunca he tenido que alzar la voz, nunca he tenido que pegarle. Sólo hace falta un poco de paciencia y curiosidad y consideración, y reconocer que ¡ella no está aquí por elección propia!

Yo quiero ser un padre de modo que si mi hija pudiera escoger a cualquier padre del mundo, aún así me escogería a mí. Ése es el único modo de que se parezca al voluntarismo.
El hecho de que vuestra crianza sea involuntaria —vuestros hijos no han podido elegir—, vuestros hijos están con vosotros involuntariamente —están en la JBA, la Jaula Biológica Accidental—, no debería ser un motivo para que rebajarais vuestros estándares, sino para subirlos. Aquello que es involuntario debe ser tratado con la mayor virtud.
No seáis como el Departamento de Vehículos de Motor: "Bueno, debes venir aquí a por tu licencia, así que no tengo que ser amable contigo y, por cierto, ahora me toca descanso". No seáis esa persona.
El hecho que vuestros hijos no estén con vosotros por elección significa que debéis —debéis y debéis— tratarlos mejor que todas las relaciones que tengáis. Tratadlos mejor que al camarero, tratadlos con más cortesía que al inspector de Hacienda que venga a vuestra casa, tratadlos con la misma cortesía que al policía que os hace parar por exceso de velocidad, tratadlos con más cortesía, respeto, de manera más pacífica, con más empatía y diplomacia que a cualquier otra persona de vuestra vida.
El hecho que no tengan elección debería elevar vuestros estándares si queréis ser amados por vuestros hijos, en lugar de reducir vuestros estándares, porque cuando vuestros hijos crezcan, amigos míos, oirán alto y claro de todos los expertos —y yo no soy un experto en esto, soy un mero megáfono para los expertos—; oirán alto y claro que los azotes eran inmorales, que era peor que la violencia machista y tomarán sus decisiones en consecuencia, y espero totalmente que tendréis y mantendréis una relación fantástica con vuestros hijos cuando sean adultos.
Pero ¿qué ocurrió cuando el comportamiento inapropiado de los maridos fue rechazado en los '60? El índice de divorcios aumentó más de un 300% y ha seguido aumentando de muchas maneras desde entonces.
Así que cuando los malos comportamientos son revelados a la sociedad en conjunto, mediante el arte, la publicidad y canales como éste, se produce un enorme desgarro y escisión en las relaciones humanas, entre lo antiguo y lo nuevo.
No permitís que eso le ocurra a vuestra familia. Va a ocurrir si no cambiáis.
Probablemente tendréis enormes problemas con vuestros hijos cuando crezcan y miren hacia atrás y os vean como un robot gigante y maltratador, de puño llameante, estúpido y malévolo. No permitáis que eso ocurra. ¡Parad ahora!
¡Obtened las investigaciones ahora! ¡Entendedlo ahora! Y evitad el desastre del sol naciente de la claridad acerca de pegar a los niños, gritarles e intimidarles.
No quedéis atrapados en la cola de la historia. Actuad proactivamente ahora y salvad el futuro de vuestra familia.


Pintura: Max Ernst 
"La virgen María dando una zurra al niño Jesús" (1926)

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