07 mayo 2014

Fuimos [Juana Castro]

"El dinero es un invento miserable y ruin enlodando la vida, que desde hace poco más de un quinquenio nos enfrenta y acanalla con mucha más violencia. Nadie renuncia a la infame carrera del tener y el comprar, y el sudado papel atraviesa y degrada las manos de la tierra. A nadie perdona. Sus salpicaduras son fango imprescindible enjoyando los días y tapiando la voz de la verdad.
Fuimos maestros.  Como los cómicos, algunos comieron caminando el pan de los cortijos y fueron quijotes espantando en los niños la mosca cruel de la ignorancia. Soñábamos.
Fuimos maestros. Arrastrando aquel dicho de hambre antigua y penurias, con el sueldo más breve creímos que era cierta la ilusión de enseñar lo que sabíamos, de desadormecer sentidos, imaginación, entendimientos, de avivar en las llamas, de provocar y desvelar con un viento de entrega lo que ya estaba dado en cada corazón: actitudes y aptitud de semilla. Compartíamos.
Fuimos maestros. En aulas destartaladas, con pupitres antiguos, teníamos el amor de los niños, el cariñoso respeto de las gentes, la razón de los padres, la amigable hospitalidad de las mujeres. Nos tocaba el honor, la cortesía, un linaje de oficio, y todo estaba en orden, desde la conversación a la feria, de la romería al saludo, el teatro, las fiestas y la calle. Sacerdocio de una honra distinta, equilibrada en su armonía de decoro y ayuda, de disponibilidad y nobleza. Ejercíamos la dignidad.
Ahora somos tecnócratas. Seguimos los dictados de los programas, las reformas, la imposición de los tiempos. Nos roban, nos amenazan, nos insultan, nos flagelan y censuran, pobres pájaros enjaulados, emparedados entre la sociedad y las leyes, futura carne de depresión y de neurosis. A veces nos topamos con el beso ternísimo de un niño, y como una gema preciosa lo guardamos en el último pliegue del corazón, llorando.
No somos los únicos. También a otros estamentos han llegado los cambios fatales de los tiempos. Pero ellos, al menos, encuentran la fuerza y la energía en la cohesión, formando un mismo espíritu.
Aquí la desbandada. Aquí huir del naufragio y buscarse otro puesto, cualquiera, en la Administración, donde sólo hay papeles, allí donde no hay niños, ni padres, ni compañeros que no lo han sido nunca.
¿Quién nos salvará, cuando nosotros no lo hacemos? Lo hemos perdido todo. Y, con nuestro envilecimiento, ni siquiera hemos comprado todavía, como todos, la dulce, la sucia morfina del dinero."
artículo extraído de la web de Juana de Casto, desconozco fecha y medio de publicación.
pintor: Nikolay Bogdanov-Belsky 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

tu opinión me enriquece
¡convierte mi monólogo en nuestro diálogo!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Sigueme en Facebook