31 marzo 2014

Anhelo de los amores primarios [Casilda Rodriganez Bustos]

"(...) Nadie quiere indagar ni reconocer lo que produce la represión de las pulsiones sexuales. Sería como destapar la caja de Pandora.
Si es cierto que ha llegado el momento histórico de las mujeres, puede que una de nuestras tareas sea la de destapar esta caja, y empezar a atajar tanto sufrimiento innecesario en todas partes, en los partos, en los nacimientos; tanto sufrimiento innecesario en las mujeres y en las criaturas.
El tabú sobre el sexo tiene sus particularidades: empieza por la prohibición general de la práctica espontánea del sexo y la tácita aceptación de la inhibición de todas las pulsiones sexuales; y sobre esta premisa a continuación se permite exclusivamente una determinada y única práctica sexual, adulta y coital. De manera que lo que verdaderamente se suprime es toda la sexualidad infantil (desde Freud nadie niega su existencia, pero ¿dónde está?), toda la sexualidad de la mujer no orientada hacia el coito, y toda la sexualidad diádica, materno-infantil.
Entonces, el inmenso océano de energía que supone todo el deseo y todo el anhelo humano, queda codificado de un plumazo en términos falocéntricos, según la imagen simbólica del mito de la media naranja, mito material y fácticamente representado por la pareja de nuestros padres. Todas nuestras pulsiones quedan etiquetadas bajo un mismo epígrafe, incluido el deseo de la criatura del cuerpo materno, y el deseo de la madre del cuerpo de la criatura. Y este disparate de nuestra cultura y de nuestra razón pervertida, pone patas arriba la función orgánica reguladora de la libido, con todo el sufrimiento que conlleva. El tabú del incesto que prohíbe directamente el deseo materno, viene a concretar el tabú general, con el argumento de que las pulsiones sexuales de la criatura recién nacida se dirigen a hacer el coito con la madre.
Sólo la condición de la mujer en este mundo puede explicar que durante cien años no se hayan dejado escuchar las voces de protesta de las madres ante semejante disparate; un disparate, éste sí, de una perversidad incalculable destinado a reprimir la maternidad y la sexualidad básica inicial.
Dicho esto, la descodificación de las pulsiones sexuales se nos presenta como un reto importantísimo, para que podamos empezar a reconocer la pluralidad de la sexualidad femenina y el verdadero sentido de la libido materna; el verdadero anhelo de los amores primarios destinado al cuidado de las criaturas, y empecemos a respetarlos consecuentemente. De ello depende además el que podamos volver a poner en su quicio toda la otra sexualidad desquiciada de nuestra sociedad. (...)"
Casilda Rodriganez Bustos
fuente: Revista Medicina Naturista, 2006; N.º 10
fotografía: Stephanie Sunderland

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