31 marzo 2014

Anhelo de los amores primarios [Casilda Rodriganez Bustos]

"(...) Nadie quiere indagar ni reconocer lo que produce la represión de las pulsiones sexuales. Sería como destapar la caja de Pandora.
Si es cierto que ha llegado el momento histórico de las mujeres, puede que una de nuestras tareas sea la de destapar esta caja, y empezar a atajar tanto sufrimiento innecesario en todas partes, en los partos, en los nacimientos; tanto sufrimiento innecesario en las mujeres y en las criaturas.
El tabú sobre el sexo tiene sus particularidades: empieza por la prohibición general de la práctica espontánea del sexo y la tácita aceptación de la inhibición de todas las pulsiones sexuales; y sobre esta premisa a continuación se permite exclusivamente una determinada y única práctica sexual, adulta y coital. De manera que lo que verdaderamente se suprime es toda la sexualidad infantil (desde Freud nadie niega su existencia, pero ¿dónde está?), toda la sexualidad de la mujer no orientada hacia el coito, y toda la sexualidad diádica, materno-infantil.
Entonces, el inmenso océano de energía que supone todo el deseo y todo el anhelo humano, queda codificado de un plumazo en términos falocéntricos, según la imagen simbólica del mito de la media naranja, mito material y fácticamente representado por la pareja de nuestros padres. Todas nuestras pulsiones quedan etiquetadas bajo un mismo epígrafe, incluido el deseo de la criatura del cuerpo materno, y el deseo de la madre del cuerpo de la criatura. Y este disparate de nuestra cultura y de nuestra razón pervertida, pone patas arriba la función orgánica reguladora de la libido, con todo el sufrimiento que conlleva. El tabú del incesto que prohíbe directamente el deseo materno, viene a concretar el tabú general, con el argumento de que las pulsiones sexuales de la criatura recién nacida se dirigen a hacer el coito con la madre.
Sólo la condición de la mujer en este mundo puede explicar que durante cien años no se hayan dejado escuchar las voces de protesta de las madres ante semejante disparate; un disparate, éste sí, de una perversidad incalculable destinado a reprimir la maternidad y la sexualidad básica inicial.
Dicho esto, la descodificación de las pulsiones sexuales se nos presenta como un reto importantísimo, para que podamos empezar a reconocer la pluralidad de la sexualidad femenina y el verdadero sentido de la libido materna; el verdadero anhelo de los amores primarios destinado al cuidado de las criaturas, y empecemos a respetarlos consecuentemente. De ello depende además el que podamos volver a poner en su quicio toda la otra sexualidad desquiciada de nuestra sociedad. (...)"
Casilda Rodriganez Bustos
fuente: Revista Medicina Naturista, 2006; N.º 10
fotografía: Stephanie Sunderland
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30 marzo 2014

Manifiesto a favor de los niños y niñas (4/4) [Asociacion Antipatriarcal]


"(...anterior 3/4...) Nadie que no haya intentado con un mínimo de seriedad cambiar de algún modo, a favor de los niños, ese orden puede proclamarse inocente. ¿Tan difícil es imaginar un orden social que complazca los deseos de los niños? ¿No podríamos tan siquiera intentar desmontar un poco nuestras rutinas para hacerles caso a ellos? ¿Es tan importante el territorio que hemos conquistado? ¿No se puede intentar vivir renunciando a esa cuota de poder que detentamos contra los demás? ¿Qué podemos ir haciendo para no caer en esta espiral y ponernos del lado del niño desde que es un bebé?
1) Solo tener un hijo si la madre está dispuesta a establecer con él un estrecho contacto físico, lo que incluye darle de mamar, y si hay al menos un adulto dispuesto a permanecer todo el tiempo a su lado. Esto significa estar dispuesto a vivir una relación afectiva con la criatura, significa dar prioridad a esa relación sobre la compra del piso, etc., y, en general, renunciar a la carrera del consumo. Esto es reconocer el derecho a nacer siendo deseado entrañablemente.
2) Tener presentes las necesidades de la criatura y antes de decir el 'no' habitual de los mayores, dedicar siempre un tiempo a pensar si es posible lo que el niño pide, qué tipo de trastorno o molestia nos causaría o que ventajas obtendríamos (ambas partes). En ningún caso despreciar a priori una propuesta o una apetencia de un niño.
No sólo los reprimiremos menos, sino que podemos ganar una relación mejor con ellos. Esto, aunque no abole la Patria Potestad, al menos debilitaría nuestro ejercicio de ella en el interín, y hará al niño más seguro de sí mismo para defender sus derechos frente a nosotros, los adultos en general.
3) Un orden doméstico que les tenga en cuenta:
a) Amueblar y acondicionar la casa considerando las necesidades de los niños: paredes para pintar, suelos para arrastrarse, colchonetas para revolcarse, para dormir cuando les apetezca: eliminar piezas decorativas y cacharros que se puedan romper al jugar con ellos, muebles puntiagudos que limiten los movimientos (mesas redondas), agua accesible para jugar, ropas que se puedan romper y manchar y que dejen el cuerpo libre, espacio, música, espejos a ras de suelo; es decir, una casa que no sea una cárcel por la que el niño solo puede circular con 'noes' y prohibiciones.
b) Respetar su ritmo y sus horarios. Su sueño y su hambre. Sus deseos de compañía. Decidir conjuntamente los menús. Caminar a su paso.
4) No obligarles a ir a la escuela. Explicarles los pros y los contras. Si van a la escuela informarles de la verdadera misión de la escuela de manera que les afecten menos los métodos coactivos y no se angustien tanto por las evaluaciones. Apoyarles en los conflictos con los maestros, dejarles hacer pellas cuando quieran, etc.


Aunque estas cosas podamos ir haciéndolas desde ahora, no debemos olvidar que la liberación del niño (y del adulto), exige unas condiciones que no pueden ser satisfechas por esta sociedad patriarcal, de Capital y Estado y sus valores:
LUCHAMOS POR...
* EL RECONOCIMIENTO SOCIAL DEL DERECHO A NACER SIENDO DESEADO Y EN UN ENTORNO AFECTIVO NO POSESIVO
· Sustitución de la familia patriarcal por otras relaciones de convivencia (comunas, etc.) independientes de los lazos consanguíneos y que estén basadas en la ayuda mutua y no en el ejercicio del poder.
· Impulsar una cultura y una moral de libre afectividad para favorecer alternativas a las relaciones autoritarias.
· Supresión del matrimonio en tanto que institución social para la reproducción de seres humanos. Libre elección de nombre y apellidos.
· Derecho al aborto gratuito como un mal menor que un nacimiento y una maternidad no deseadas.
· Derecho a la sexualidad desde que se nace, con todo lo que supone este cambio radical en la moral vigente.
· Como alternativa a los almacenes hospitalarios maternales proponemos nacimientos sin violencia y en unas condiciones en las que lo afectivo sea lo principal.
· Garantizar durante el embarazo y primeros años de vida condiciones físicas y síquicas que no atenten contra la salud integral de cada criatura humana como responsabilidad del conjunto de la sociedad.
· Transmisión desde la infancia de todas las técnicas contraceptivas especialmente las naturales que se basan en el conocimiento del propio cuerpo.
*LA ABOLICION DE LA PATRIA POTESTAD Y EL RECONOCIMIENTO SOCIAL DE LA CONDICIÓN DE PERSONA LIBRE DEL NIÑO
· Derecho a vivir con quien quiera el niño, con quien le quiera y como se quiera.
· Derecho a aprender lo que se quiera, de quien se quiera, y cuando se quiera.
· Derecho a todo tipo de prestaciones desde que se nace a cargo de toda la sociedad por el mero hecho de existir.
· Abolición de la herencia y de todas las discriminaciones que hoy rigen según el sexo, el orden de nacimiento, etc.
· Abolición de toda discriminación adultos/niños. Reconocimiento para el 'menor' de los mismos derechos humanos y políticos que la comunidad adulta se haya otorgado.
*LA TRANSMISIÓN DEL RESPETO A LA NATURALEZA
· Combatir las acciones que supongan un atentado al equilibrio ecológico y a las condiciones que aseguran la vida a las futuras generaciones.

Manifiesto a favor de los niños y niñas.
Grupo Donostia, Junio 1992
ilustración: Mana Neyestani

Este manifiesto lo puedes encontrar integro en  aprendizaje vital compartido
Gracias a Caso Omiso y a Anna Dragow por hacérmelo llegar.
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29 marzo 2014

jugar con lagartijas [Francesco Tonucci]

 
“Los pequeños no quieren estar recluidos en su habitación para jugar, ni en ludotecas, ni en todos esos espacios que construimos para que estén controlados. Lo que hace un niño controlado por un adulto es distinto de lo que hace solo. Los niños necesitan espacios donde, dentro de un clima de control social, ellos puedan hacen lo que quieran: pisar el césped, subirse a los árboles y jugar con las lagartijas.”
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28 marzo 2014

caos externo, orden interno [Rebeca Wild]


La cuestión del caos nos inquieta bastante. Estamos de acuerdo de que se trata de un pensamiento central pero aun así no sabemos bien qué hacer con ello. Hay algo en ello que no nos gusta. ¿Cómo podéis negar las estructuras que existen en el mundo? En vuestro entorno preparado el orden es más que patente.
R.W.» Porque precisamente en relación con la estructura interna es un caos. Aquello que cada organismo percibe desde fuera y utiliza para construir de ello su realidad depende totalmente de su estructura interna. Esta mosca, por ejemplo, está en el mismo entorno que nosotros. Pero lo que percibe y de lo que se sirve seguramente no es lo mismo que aquello que para nosotros tiene importancia. En todo caso no le preocupan nuestras discusiones sobre el caos. No olvidemos que el caos no significa nada. De los estudios se infiere claramente que el caos tampoco está exento de estructuras. Contiene todo aquello que los organismos necesitan para crear sus propias estructuras.

» De acuerdo, pero ¿cómo podemos establecer una conexión entre las ideas básicas del dentro y el fuera, de la estructura interna, del caos externo y la problemática 'educación'?
» Una vez se ha puesto en claro la cuestión del valor que tiene el respeto a los procesos de vida, muchas nociones que en mayor o menor medida tenemos de la biología encuentran un nuevo lugar. Ayer hablamos de la estructura tripartita de nuestro sistema neurológico. Este hecho de la 'realidad interna' biológica del hombre nos da unas indicaciones útiles acerca de cómo concretar nuestro respeto a diferentes niveles, o sea, cómo podemos poner en práctica la idea fundamental de 'fuera el caos, dentro la estructura'.
Cuando un niño viene al mundo lo más interno del sistema, su cerebro reticular, está tan activo que este organismo es capaz de regular su metabolismo y vivir fuera del entorno preparado del vientre materno -si bien un bebé que ha nacido sin contratiempos todavía es, en cierto sentido y en relación con su potencial, prematuro. Es un largo camino hasta que el niño pueda mantenerse de pie solo, como persona plenamente desarrollada. Necesita aproximadamente siete años hasta que su cerebro límbico esté lo suficientemente maduro, es decir, hasta que los movimientos y percepciones sensoriales del niño reaccionen con perfecta coordinación a las señales y no en razón de un chocar con el mundo. Por su constante enfrentamiento con el medio, se desarrollan determinadas estructuras para comprender las cualidades del mundo. Cuanto más diferenciadas sean las experiencias y más ajustadas a las necesidades de maduración, tanto más agudo será el olfato para las calidades y tanto mejor será el sentimiento de vida.
Entre aproximadamente los siete y los catorce años, las interacciones del niño están motivadas por un anhelo interno por construir una comprensión propia de las relaciones y regularidades del medio. Esta fase todavía sigue siendo 'sensomotriz', es decir, la vivencia tiene que estar directamente relacionada con el movimiento y la sensorialidad.
La motivación principal es la necesidad de desarrollar unas facultades cada vez más fiables, flexibles y precisas que den sentido al mundo. No se trata, por lo tanto, de 'apropiarse de un saber' sino de tejer una red propia en la que recoger las vivencias e interpretaciones propias y, por último, las de otros.

» Esto suena más bien a trabajo artesanal que no a ciencia. ¿Cómo hay que imaginarse el 'tejer una red'?
» Los neurólogos hablan de conexiones neuronales que son establecidas para que las informaciones puedan ser conectadas unas con otras. Un papel fundamental lo juegan aquí las proteínas, las 'mielinas’, que tienen la capacidad de hacer permeables y operativas las vías nerviosas. Cada interacción sensomotriz que emprende el organismo por interés propio desencadena este proceso interno.

» Pero ¿por qué por interés propio? ¿Qué hay detrás de ello?
» De estas breves indicaciones podéis inferir que desde la concepción a la madurez de un ser humano tiene lugar un largo proceso de desarrollo. El programa genético del ser humano tiene su propio plan interno y sus propias leyes a las que uno no se puede oponer impunemente.  Por un lado, no se puede acelerar el cumplimiento del plan y por otro se necesita un entorno adecuado para su cumplimiento.
Parte de este programa es que exista una predisposición a la conexión biológica entre el corazón y el cerebro, conexión que tendrá que madurar por un uso continuo. Aquí se trata de la funcionalidad de la voluntad que va surtiendo efecto de un momento a otro al tomar decisiones y que es puesta en consonancia con la realidad externa y la interna por medio de un vivir directamente las consecuencias.

Rebeca Wild
Ed. Herder, 2003. Pgs.65-67
fotografía: Alan Laboil 
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27 marzo 2014

Mi voz no tiene sentido sin la voz del grupo [Paulo Freire]

“Los problemas relacionados con la educación no son solamente problemas pedagógicos. Son problemas políticos y éticos, como cualquier problema financiero. (...)
La otra cuestión es preguntarnos cuál es nuestra comprensión del acto de enseñar y cuál es nuestra comprensión del acto de aprender. Y fue exactamente a partir de ahí que yo hice la crítica a lo que yo llamo “educación bancaria”.
La única forma que tú tienes de enseñar a amar es amando yo creo que el amor es la transformación definitiva. Esto me dice nuevamente que hay que partir, hay que saber partir del nivel donde el educando está o los educandos están, este es su nivel cultural, ideológico, político.
Y es por eso que el educador tiene que ser sensible, tiene que ser estela, tiene que tener gusto, la educación es una obra de arte. El educador tiene que ser ético, tiene que respetar los límites de la persona, no puedo entrar en ti y no respetarte. Yo tengo que respetar tus sueños y respetar tus miedos. Pero yo debo también tocar estos miedos como ese terapeuta hace a veces el psicoanalista.
Si tú vives, si tu trabajas con un grupo metido en el silencio hay que encontrar un camino para que ellos rompan el silencio.
Pero a la vez nosotros no encontramos realmente el camino, no hay recetas para esto, para encontrar el camino cierto del meollo del silencio. Si el grupo me quiere escuchar no puedo negarle mi voz. Pero enseguida yo demuestro que necesito también su voz, porque mi voz no tiene sentido sin la voz del grupo y lo invito y lo desafío.
El punto de partida de la educación está en el contexto cultural, ideológico, político, social de los educandos. No importa que este contexto esté echado a perder. Una de las tareas del educador es rehacer esto, en el sentido que el educador es también un artista: el rehace el mundo, él redibuja el mundo, el repinta el mundo, recanta el mundo, redanza el mundo.”
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26 marzo 2014

El niño sin libertad [A.S. Neill]

“El niño moldeado, condicionado, disciplinado, reprimido, el niño sin libertad cuyo nombre es legión, vive en todos los rincones del mundo. Vive en nuestra población exactamente al otro lado de la calle. Se sienta aburrido en un pupitre en una escuela aburrida; y después se sienta en un escritorio más aburrido aún en una oficina, o en un banco de una fábrica. Es dócil, inclinado a obedecer a la autoridad, temeroso de la crítica, y casi fanático en su deseo de ser normal, convencional y correcto. Acepta lo que le han enseñado casi sin hacer una pregunta; y transmite todos sus complejos, temores y frustraciones a su hijos.
Sostienen los psicólogos que la mayor parte del daño psíquico que se le hace al niño, tiene lugar en los cinco primeros años de la vida. Posiblemente sea más exacto decir que en los primeros cinco meses, o en las cinco semanas primeras, o quizá en los cinco minutos primeros pueden hacérsele al niño daños que durarán toda la vida.
La falta de libertad empieza con el nacimiento. Más aún, empieza antes del nacimiento. Si una mujer reprimida, con el cuerpo rígido concibe un niño, ¿quién puede decir qué efectos tiene la rigidez maternal sobre el bebé recién nacido?
No es exagerado decir que todos los niños nacen en nuestra civilización en un ambiente desaprobatorio de la vida. Los horarios de la alimentación son fundamentalmente antiplaceres. Quieren que se discipline al niño en la toma de alimentos porque la falta de horario sugiere un placer orgiástico al tomar el pecho. El argumento de la nutrición suele ser una racionalización; el motivo profundo es moldear al niño en una criatura disciplinada que ponga el deber delante del placer.
Veamos la vida de John Smith, alumno de una escuela elemental corriente. Sus padres van a la iglesia de vez en cuando, pero, no obstante, insisten en que John vaya a la escuela dominical todas las semanas. Los padres se casaron regularmente a causa de la recíproca atracción sexual; tenían que casarse, porque en su medio, ¡no podrían vivir juntos sexualmente sino de un modo respetable, es decir, casados. Como sucede con frecuencia no bastaba la atracción sexual, y las diferencias de carácter convertían el hogar en un centro de choques y tensiones, a veces con discusiones a gritos entre los padres. Había también muchos momentos de ternura, pero el pequeño John los consideraba naturales, mientras que las riñas a gritos entre sus padres le afectaban el plexo solar, y se hizo medroso y gritón, y recibía azotes porque gritaba por nada.
Estaba condicionado desde el principio mismo. El horario de alimentación le producía muchas frustraciones. Cuando tenía hambre, el reloj señalaba que aún faltaba una hora para que se alimentara. Estaba envuelto en demasiadas ropas, y en ropas demasiadas apretadas. Se encontraba con que no podía patalear con toda la libertad que quería. La frustración en la alimentación le hacía chuparse el pulgar; pero el médico de la familia dijo que no debía dejársele adquirir malas costumbres, y ordenó a la mamá que le sujetara los brazos con las mangas o que le pusiera algo que supiera mal en las puntas de los dedos. Se le dejó hacer libremente sus funciones naturales mientras vistió pañales, pero cuando empezó a gatear y andar por el suelo, empezaron a flotar en la casa las palabras desobediente y sucio, y se empezó a enseñarle de mala manera a ser limpio.
Anteriormente, se le quitaban las manos de los órganos genitales cuando se los tocaba, y no tardó en asociar la prohibición genital con el asco adquirido a las heces. Así, años más tarde, cuando era viajante de ventas, su repertorio de historietas lo constituían un número equilibrado de chistes sexuales y escatológicos.
Gran parte de su instrucción fue condicionada por parientes y vecinos. El padre y la madre querían ante todo ser correctos –hacer las cosas apropiadas-, de suerte que cuando llegaban parientes o vecinos, John tenía que portarse como un niño bien criado. Tenía que decir gracias, cuando la tía le daba un trozo de chocolate; tenía que cuidar mucho sus modales a la mesa, y sobretodo tenía que abstenerse de hablar cuando estaban hablando los mayores.
Sus abominables ropas de domingo eran una concesión a los vecinos. Con esta enseñanza de la respetabilidad iba de mano un sistema implícito de mentiras, sistema del cual por lo común no se daba cuenta. Las mentiras comenzaron pronto en su vida. Se le decía que Dios no quiere a los niños malos que dicen maldito, y que el conductor le daría un azote si andaba por el pasillo del tren.
Todas sus curiosidades acerca de los orígenes de la vida fueron satisfechas con estúpidas mentiras tan eficaces que desapareció su curiosidad acerca de la vida y del nacimiento. Las mentiras sobre la vida se combinaron con el miedo cuando, a la edad de cinco años, su madre le encontró jugando los genitales de su hermanita de cuatro años y una niña de la casa de al lado. La severa azotaina que siguió (y que aumentó su padre cuando volvió a casa del trabajo) inculcaron para siempre en John la lección de que el sexo es sucio y es pecado, algo en lo que ni si quiera debe pensarse. El pobre John tuvo que embotellar su interés por el sexo hasta que llegó la pubertad, y entonces se reía a carcajadas en el cine cuando una mujer decía que estaba embaraza de tres meses.
Intelectualmente, la carrera de John fue normal, aprendía fácilmente y así escapó a los gestos de desprecio y a los castigos que hubiera podido imponerle un maestro estúpido. Salió de la escuela con un barniz de conocimientos inútiles en su mayor parte y una cultura que se satisfacía fácilmente con revistas baratas, películas vulgares y novelas de crímenes.
Para John la palabra Colgate no era más que el nombre de una pasta dentífrica; y Beethoven and Bach eran unos intrusos que se interponían en vuestro camino cuando buscabais en la radio a Elvis Presley o la Beiderbecke Band.
Reginald Worthington, primo rico de John Smith, iba a una escuela particular, pero su desarrollo era, en lo esencial, el mismo que el del pobre John. Aceptaba del mismo modo todo lo de segunda clase en la vida, estaba igualmente esclavizado al Statu Quo y tenía la misma actitud negativa para el amor y la alegría.
¿Son estos retratos de John y de Reginald caricaturas parciales? No exactamente caricaturas, aunque no hice los retratos completos, dejé fuera la cálida humanidad de ambos, humanidad que sobrevive al peor condicionamiento del carácter. Los Smith y los Worthington de la vida, son en lo esencial gentes honradas y amistosas, llenas de fe y supersticiones infantiles, de confianza y lealtad pueriles. Ellos y sus compañeros son ciudadanos normales que hacen las leyes y piden humanidad. Son las gentes que decretan que hay que matar a los animales humanamente, y que a los favoritos hay que cuidarlos adecuadamente. Aceptan un código penal cruel y anticristiano sin pensar en ello; y aceptan que se maten los hombres en la guerra como un fenómeno natural.
John y su primo rico están de acuerdo en que las leyes sobre el amor y el matrimonio son estúpidas, despiadadas y malignas. Están de acuerdo en que debía haber una ley para los hombres y otra para las mujeres en lo que concierne al amor. Los dos exigen que las muchachas con las que se casen sean vírgenes. Cuando se les pregunta si ellos son vírgenes, fruncen el ceño y dicen: “Del hombre es diferente”.
Los dos son firmes partidarios del Estado Patriarcal, aunque no sepan lo que significa la palabra. Han sido moldeados como productos que el Estado patriarcal encuentra necesarios para seguir existiendo. Sus emociones tienden a ser emociones colectivas, de multitudes, y no sentimientos individuales. Mucho después de haber salido de una escuela a la que odiaban cuando niños, exclamarán: “fui azotado en la escuela, pero me hizo mucho bien”. Y después enviarán a sus hijos a la misma escuela o a una parecida. En términos psicológicos, aceptan al padre sin rebelión constructiva contra él, y así la tradición de la autoridad paterna se transmite de generación en generación.
Para completar el retrato de John Smith debo hacer un breve esbozo de la vida de su hermana Mary; breve porque, en general, su ambiente represivo es el mismo que ahoga a su hermano. Pero ella encuentra dificultades especiales que John no conoce. En una sociedad patriarcal, es definitivamente, una inferior, y se la educa para que lo sepa. Tiene que hacer las faenas de la casa cuando su hermano lee o juega, y no tardará en saber que, cuando tenga trabajo, recibirá un sueldo que el que gana un hombre.
En general, Mary no se rebela contra su inferioridad en una sociedad hecha por los hombres. El hombre advierte que ella tiene compensaciones, aunque sean de pura apariencia. Es el foco de las buenas maneras, se le trata con deferencia, los hombres permanecerán de pie si ella no está sentada. Un hombre le preguntará si quiere hacerle el favor de casarse con él. Se le enseña sutilmente que una de sus principales funciones es parecer todo lo atractiva posible, de donde resulta que se gastan muchos más millones en vestidos y cosméticos que en libros y escuelas.
En la esfera sexual, Mary es tan ignorante y reprimido como su hermano. En una sociedad patriarcal, los hombres han decretado que sus mujeres deben ser puras, virginales, inocentes. No es culpa de Mary que haya crecido en la sincera creencia de que las mujeres tienen el alma más pura que los hombres. De un modo casi místico, los hombres la han hecho sentir que su única función en la vida es la reproducción y que el placer sexual es coto exclusivo del hombre.
La abuela de Mary y probablemente se supone que no tuvieron sexo hasta que no se presentó el hombre conveniente y despertó a la belleza dormida. Mary se ha librado de esa fase, pero no tanto como nos gustaría creer. Su vida amorosa está gobernada por el miedo al embarazo, porque se da cuenta de que un hijo ilegítimo probablemente destruiría todas sus posibilidades de encontrar marido.
Unas de las grandes tareas de hoy y de mañana es la investigación de la energía sexual reprimida y su relación con las dolencias humanas. Nuestro John Smith quizás muera de una enfermedad de los riñones, y Mary Smith quizá fallezca de cáncer, y nadie se preguntará si su angosta y deprimida vida emocional tuvo alguna relación con sus enfermedades. Quizás un día la humanidad un día pueda atribuir sus miserias, sus odios y sus enfermedades a su particular forma de civilización que es esencialmente antivital. Si la rígida formación del carácter da rigidez a los cuerpos humanos –agarrotados y entumecidos en vez de vivos y latentes-, parece lógico concluir que el mismo entumecimiento rígido impedirá la pulsación de todo órgano humano necesario para la vida.
En suma, lo que sostengo es que la educación sin libertad da por resultado una vida que no puede ser vivida plenamente. Tal educación ignora casi por completo las emociones; Y puesto que esas emociones son dinámicas, la falta de oportunidad para que se expresen debe tener y tiene por resultado la degradación, la fealdad, la odiosidad. Sólo se educa la cabeza. Si se permitiera a las emociones ser verdaderamente libres, el intelecto se cuidaría de sí mismo. (…)

"Summerhill, un punto de vista radical sobre la educación." (1960)
Edicion Fondo de cultura económica (1963)
Capítulo: La educación de los niños: El niño sin libertad; Pág. 89 - 94
(web de la escuela Summerhill
fotografías: Robert Doisneau
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25 marzo 2014

La niña Salvaje [Clarissa Pinkola Estés]

(...) A veces a la mujer salvaje la vida le falla desde el principio. Muchas mujeres son hijas de unos progenitores que en su infancia las estudiaban, preguntándose cómo era posible que aquella pequeña intrusa hubiera conseguido introducirse en la familia. Otros progenitores se pasaban el rato con los ojos en blanco sin prestar la menor atención a su hija o bien la maltrataban o la miraban con frialdad.

Las mujeres que han pasado por esta experiencia tienen que animarse. Se han vengado siendo, sin culpa por su parte, un engorro al que sus padres han tenido que criar y una espina clavada permanentemente en sus costados. Y hasta es muy posible que hoy en día sean capaces de causarles un profundo temor cuando llaman a su puerta. No está del todo mal como justo castigo infligido por el inocente.

Hay que dedicar menos tiempo a pensar en lo que ellos no dieron Y más tiempo a buscar a las personas que nos corresponden. Es muy posible que una persona no pertenezca en absoluto a su familia biológica. Es muy posible que, desde un punto de vista genético, pertenezca a su familia, pero por temperamento se incorpore a otro grupo de personas. También cabe la posibilidad de que alguien pertenezca aparentemente a su familia, pero su alma se escape de un salto, corra calle abajo y sea glotonamente feliz zampándose pastelillos espirituales en otro sitio.

(...) El tema de “El patito feo” es universal. Todos los cuentos del “exilio” contienen el mismo significado esencial, pero cada uno de ellos está adornado con distintos flecos y ringorrangos que reflejan el fondo cultural del cuento y la poesía de cada cuentista en particular.

Los significados esenciales que aquí nos interesan son los siguientes: El patito del cuento es un símbolo de la naturaleza salvaje que, cuando las circunstancias la obligan a pasar penurias nutritivas, se esfuerza instintivamente en seguir adelante ocurra lo que ocurra. La naturaleza salvaje resiste instintivamente y se agarra con fuerza, a veces con estilo y otras con torpeza. Y menos mal que lo hace, pues, para la mujer salvaje, la perseverancia es una de sus mayores cualidades.

Otro importante aspecto del relato es el de que, cuando el sentimiento anímico particular de un individuo, que es simultáneamente una identidad instintiva y espiritual, se ve rodeado por el reconocimiento y la aceptación psíquicas, la persona percibe la vida y el poder con más fuerza que nunca. El hecho de descubrir a la propia familia psíquica confiere a la persona vitalidad y sensación de pertenencia.

En el cuento, las distintas criaturas de la aldea contemplan al patito “feo” y de una u otra forma lo consideran inaceptable. En realidad, no es feo, pero no se asemeja a los demás. Es tan distinto que parece Una alubia negra entre un kilo de guisantes. Al principio, la mamá pata intenta defender al patito que cree suyo. Pero, al final, se siente emocionalmente dividida y deja de preocuparse por aquel extraño retoño.

Sus hermanos y otras criaturas de la comunidad se le echan encima, lo picotean y lo atormentan. Quieren obligarlo a irse, pero el patito feo se muere de pena al verse rechazado por los suyos, lo cual es terrible, pues él no ha hecho nada para merecer este trato como no sea el hecho de ser distinto y comportarse de una manera distinta. De hecho, sin haber alcanzado ni siquiera la mitad de su desarrollo, el patito padece fuerte complejo psicológico.

Las niñas que poseen una acusada naturaleza instintiva suelen experimentar un considerable sufrimiento en las etapas iniciales de su vida. Desde su más tierna infancia se sienten cautivas y domesticadas y les dicen que son tercas y se portan mal. Su naturaleza salvaje se revela muy pronto. Son niñas muy curiosas y astutas y ponen de manifiesto unas excentricidades que, debidamente desarrolladas, constituyen la base de su creatividad durante todo el resto de sus vidas. Teniendo en cuenta que la vida creativa es el alimento y el agua del alma, este desarrollo básico es extremadamente importante.

Por regla general, el temprano exilio se inicia sin culpa por parte del interesado y se intensifica por medio de la incomprensión, la crueldad de la ignorancia o la maldad deliberada de los demás. En tal caso, el yo básico de la psique sufre una temprana herida. Cuando ello ocurre, una niña empieza a creer que las imágenes negativas que su familia y su cultura le ofrecen de ella no sólo son totalmente ciertas sino que, además, están totalmente libres de prejuicios, opiniones y preferencias personales. La niña empieza a creer que es débil, fea e inaceptable y así lo seguirá creyendo por mucho que se esfuerce en modificar la situación.

Una niña es desterrada exactamente por las mismas razones que vemos en “El patito feo”. En muchas culturas, cuando nace una niña se espera de ella que sea o se convierta en un determinado tipo de persona, se comporte de una cierta manera convencional, tenga una serie de valores que, aunque no sean idénticos a los de su familia, sí por lo menos se basen en ellos y, en cualquier caso, no provoque sobresaltos de ningún tipo. Estas expectativas quedan muy bien definidas cuando uno o ambos progenitores experimentan el deseo de una “hija angelical”, es decir, de una hija sumisamente “perfecta”.

En las fantasías de algunos padres la hija que tengan deberá ser perfecta y sólo deberá reflejar sus criterios y sus valores. Por desgracia, si la niña sale salvaje, ésta deberá padecer los repetidos intentos de sus padres de someterla a una operación quirúrgica psíquica el, su afán de re—crearla y de modificar lo que el alma le pide a la niña, Por mucho que su alma le pida que mire, la cultura circundante le pedirá que se vuelva ciega. Y, aunque su alma quiera decirle la verdad, ella se verá obligada a guardar silencio.

Pero ni el alma ni la psique de la niña se pueden adaptar a tales exigencias. La insistencia en que se porte de forma “apropiada”, cualquiera que sea la definición que pueda dar de ello la autoridad, puede obligar a la niña a huir o a ocultarse bajo tierra o a vagar durante mucho tiempo en busca de un lugar en el que pueda encontrar alimento y paz.

Cuando la cultura define minuciosamente lo que constituye el éxito o la deseable perfección en algo —el aspecto, la estatura, la fuerza, la forma, el poder adquisitivo, la economía, la virilidad, la feminidad, los buenos hijos, la buena conducta, las creencias religiosas—, en la psique de todos los miembros de esa cultura se produce una introyección de los mandatos correspondientes con el fin de que las personas puedan acomodarse a dichos criterios. Por consiguiente, el tema de la mujer salvaje exiliada suele ser doble: interior y personal y exterior y cultural. (...)

Mujeres que corren con lobos
Cap. 6- El hallazgo de la manada: La dicha de la pertenencia.
 El patito feo (pág.142 -143)
Ed. Sine Qua Non, Méjico 1988

ilustración: Simona Cordero
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24 marzo 2014

empatía y simpatía [Brené Brown]




[trascripción del video]
“¿Qué es la empatía y por qué es muy diferente a la simpatía?
La empatía alimenta la conexión, la simpatía impulsa desconexión.
La empatía es muy interesante.Teresa Wisman es una profesora de enfermería que estudió profesiones, muy diversas profesiones, donde la empatía es relevante. Y dedujo 4 cualidades de la empatía:
Perspectiva.
La capacidad de tomar la perspectiva de otra persona o de reconocer su punto de vista como su verdad.
No juzgar. (No es fácil cuando lo disfrutas tanto como la mayoría de la gente.)
Reconocer las emociones en otra gente y después comunicarlas.

Empatía es sentir con la gente.
Para mí la empatía siempre fue como un espacio sagrado. Cuando alguien está en un profundo agujero y gritan desde el fondo y dicen: “Estoy atrapado, está oscuro, estoy abrumado” y luego nosotros decimos: “hey, estoy aquí abajo. Yo sé lo que se siente aquí. Y no estás solo”
Simpatía es: “¡uuuuhhh! ¿estás mal no? ¿quieres un sándwich?”

La empatía es una elección, una elección vulnerable, porque para conectarme contigo, tengo que conectar con algo en mí que conoce ese sentimiento.

Rara vez la respuesta empática comienza con “al menos”
Sí, y lo hacemos todo el tiempo. Y sabes que, alguien que comparte con nosotros algo que es increíblemente doloroso y nosotros tratamos de ver el lado bueno de las cosas “Tuve un aborto involuntario” “al menos, sabes que puedes quedar embarazada”
“Creo que mi matrimonio se está desmoronando” “Al menos, tienes un matrimonio”
“A John lo han expulsado de la escuela” “Por lo menos, su hermana es brillante”

Una de las cosas que a veces hacemos cuando nos enfrentamos a conversaciones incómodas. Tratamos de mejorar las cosas. Si comparto contigo algo complicado prefiero que digas “No sé qué decirte, pero estoy muy contenta de que me lo hayas contado” Porque la verdad es que una respuesta difícilmente puede mejorar las cosas. Lo que mejora las cosas es la conexión.”


texto: Brenne Brown
extraído de la conferencia "El poder de la Empatía" para RSA (4/7/2013) 
link al evento en inglés
video e ilustración:  Katy Davis para Globbynne
puedes ver el video original aquí: RSA

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23 marzo 2014

Manifiesto a favor de los niños y niñas (3/4) [Asociacion Antipatriarcal]

(...anterior2/4...) Pero además de la familia está la escuela, que es la segunda institución de represión de las criaturas. La familia no basta. Desde el siglo XVII, la familia no basta. Los tiempos corren; vienen las declaraciones de los derechos humanos, la Ilustración, la revolución francesa… a grandes palabras de libertad se hacen necesarias grandes mentiras… Los métodos de sometimiento cambian. Las cadenas de hierro se cambian por el sistema de creencias que hay que inculcar. Por otra parte, la revolución industrial exige disciplina… ¡La escuela! ¡Qué gran invento para matar todos los pájaros de un tiro, y encima en nombre de la cultura y de la ilustración!

La misión de la escuela es inculcar la disciplina y una determinada manera de ver la historia y las cosas; es decir, la filosofía de la sociedad patriarcal. Las materias que se imparten son un medio para lograr estos fines. Pues está demostrado que toda la materia que se imparte durante los ocho años de la EGB se podría aprender a los catorce años en unos meses. Además, las cosas importantes el niño no las aprende en la escuela. Pero la cuestión no estriba en lo que el niño aprenda, sino en impedir que aprenda lo que quiera, cuando quiera y como quiera. Se trata de impedir, como ya dijo Einstein, que desarrolle su propia curiosidad, su propio interés por las cosas. La escuela tiene por cometido continuar el control minucioso de cada niño que sus padres solos no pueden realizar; se les impone la obligación de asistir a clases, que cubren, hora a hora la mayor parte del día. En cada hora de clase tienen unos deberes que hacer, unos cuadernos que presentar, unas lecciones que repetir de memoria. En ninguna cárcel se ejerce semejante control sobre un adulto. Ningún adulto tiene tan definidas todas las horas de sus días como las tienen los niños; ni en la peor de las cadenas de producción. Porque salen de la escuela, y en casa tienen que seguir haciendo deberes o yendo a tal clase extra que los padres le han puesto. En la desesperación un adulto puede mandar a la mierda un trabajo o a su cónyuge. Pero un niño desesperado no tiene opción a dejar a sus padres o a dejar la escuela aunque los padres o el maestro le peguen o le humillen continuamente. En cuanto a los rendimientos “ningún adulto soportaría el trance de ser calificado regularmente y examinado por lo menos una vez al año”, según el jefe de la Unidad de Psiquiatría infantojuvenil del hospital del Niño Jesús de Madrid.

Los niños se encuentran con todas las puertas cerradas con demasiada frecuencia y sin nadie a quien pedir ayuda. El número de llamadas al Teléfono del Niño en Holanda y las cifras de suicidios escolares son prueba de ello: el suicidio es la tercera causa de muerte en niños y adolescentes. Para sobrevivir los niños solo pueden hacer una cosa: someterse, obedecer, aprender las reglas de juego y funcionar de acuerdo con las expectativas de los adultos. Así se reproduce y perdura el sistema patriarcal.

El comportamiento de los niños que llegan por primera vez a Summerhill es clarificador: su primera reacción es un comportamiento 'educado' para hacerse aceptar; luego, viene una etapa totalmente 'antisocial' por la que descargan toda la represión interiorizada; y si se quedan el suficiente tiempo para desahogar la rabia contenida y darse cuenta que en Summerhill no funcionan las reglas de juego de la sociedad patriarcal y que allí son aceptados como son y son libres de hacer lo que quieran, entonces, cambian y demuestran que los niños no son por naturaleza malos, ni traviesos, ni antisociales; y que en unos pocos meses pueden aprender toda la materia que otros niños aprenden de memoria a golpe de disciplina en 8 ó 10 años. El ejemplo de Summerhill es excepcional, porque en ningún otro lugar del mundo conviven 63 niños con tanta libertad; niños que han sido educados más o menos según las reglas del mundo adulto y que sin embargo todavía son capaces de cambiarlas. Summerhill demuestra que es mucho lo que se puede hacer para defender a los niños. Que no es tan sencillo matar la vida del todo. Que hay miles de pequeñas resistencias que cada niño pone en marcha cada día.


Los niños cuestionan el orden doméstico y social asumido por los adultos, un modo de vida al que los adultos nos hemos adaptado.

Este cuestionamiento amenaza directamente nuestra rutina, lo que a veces creemos son nuestras pequeñas compensaciones (por ejemplo, un día tranquilo viendo la tele después de una semana de trabajo, etc.). Pero no nos amenazan porque sean malos ni por ganas de chinchar; lo único que pasa es que tienen una vitalidad que no se adapta a nuestro modo de vida. No podemos olvidar nunca que cuando les decimos 'no', cuando les obligamos a hacer las cosas, cuando les castigamos y maltratamos lo hacemos en nombre de un orden social al que con nuestro comportamiento estamos contribuyendo a consolidar. (...siguiente 4/4...)"
 

Asociación Antipatriarcal
Manifiesto a favor de los niños y niñas.
Grupo Donostia, Junio 1992
ilustración: Jesús Cossio

Este manifiesto lo puedes encontrar integro en  aprendizaje vital compartido
Gracias a Caso Omiso y a Anna Dragow por hacérmelo llegar.
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