14 febrero 2014

un huésped distinguido [Léandre Bergeron]

“¿Podría yo interrogar a un huésped distinguido? Nunca. Confío en él. Le doy el beneficio de la duda. ¿Cómo atreverme a preguntarle a mi hijo si sabe esto o aquello?

Pruebas, evaluaciones, interrogatorios en el hogar y en la escuela son las formas más rápidas de destruir la confianza que debe reinar entre los niños y los adultos. Confianza (o crédito, que, etimológicamente, significa fe en el otro) es lo que construye la simbiosis. Cuando un niño cree que uno de los padres está de su lado, sin condiciones, cuando hay completa confianza y cercanía, el niño puede desarrollarse de una manera sana.

Sin embargo, si el niño se siente constantemente evaluado, si los padres dudan y actúan como si no confiaran en él, entonces el tejido fino de la simbiosis se desgarra y el niño se ve inmerso en un estado de ansiedad. ¿Cómo puede este niño pequeño y dependiente restablecer simbiosis? Ciertamente puede demostrar su ansiedad a través del llanto. ¿Y cómo va a responder el adulto? ¿Va el padre a consolar al niño? ¿O simplemente le dirá que deje de llorar? Si consoló al niño, la simbiosis se restablece, la ansiedad se disipa, la paz vuelve y la vida es soportable una vez más. Pero si el adulto le dice al niño que contenga las lágrimas, no sólo persiste la ansiedad, sino que el niño pierde toda la capacidad de expresarse.

Y cuando el niño se traga sus lágrimas, ¿qué podemos ver en sus ojos? Que ya no tiene derecho a existir como es. Si quiere sobrevivir - y esta es la unidad fundamental de todos los seres - va a tener que enloquecer, descentrarse, perder su camino, someterse, subordinarse a los adultos, perder su integridad y perderse en la mentira, la hipocresía y la duplicidad, simplemente para sobrevivir. Tal vez no de inmediato, por supuesto. El niño tratará, quién sabe cuántas veces más, con sus lágrimas, de restablecer la simbiosis. Entonces un día, cansado de la lucha, se dará por vencido. Adquirirá una tolerancia hacia la agresión de los adultos (padres y profesores) como desarrolló una tolerancia hacia las papillas insípidas que se vio obligado a tragarse como su primer alimento sólido.
Léandre Bergeron  
fragmento del libro "Comme des invités de marque" 
extraído de la versión inglesa "For the Sake of Our Children"
(por lo que sé no está editado en castellano)
traducción libre por ika tawa 
 vía: Natural Life Magazine
fotógraf@ desconocid@

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