11 febrero 2014

la letra con sangre entra

Que "la letra con sangre entra” es algo que no voy a discutir. Generaciones de escolares avalan el éxito del método. "Por su propio bien" y por la cuenta que les traía (y que aún les trae) muchos niños aprenden a leer y a escribir a golpe de regla, capones, pellizcos... El método es flexible y deja los detalles del mismo a elección de cada maestro.
Sí, entra. Entra la letra. Y también entra el miedo, la impotencia, la rabia, el rencor... 

Incluso ahora, que el castigo corporal está castigado por la ley en algunos países (¡el 12%!), la frase sigue en vigencia. Eso si ahora, como las zurras ya no están tan bien vistas en los países progres (al menos cuando hay público), el método se ha "dulcificado" y maquillado con modernas variantes psicológicas: sillitas de pensar, comparaciones, humillaciones, chantaje emocional, amenazas, premios y castigos varios...
En el fondo más de lo mismo.

Pero bueno, a lo que iba. Hoy, mientras leía una reseña del libro de UnamunoAmor y Pedagogía” me he quedado anonadada al descubrir que este proverbio tiene una segunda parte: 
"...pero con cariño y amor se enseña mejor" 
¿¡¿Einss?!? ¿Y cómo es que en 40 años nunca había oído esa segunda parte?

Reconozco que la frase a primera vista me ha gustado. "¡siiii!, ¡ves!, ¿qué necesidad hay de pegar para enseñar? ¡mejor enseñar con cariño!"
Perooooo… ¡ñiiiii! Después de la alegría inicial me he dado cuenta que algo me chirriaba. La frase  se me ha quedado runruneando durante el día. Había algo que había algo no acababa de sonarme bien. 

"la letra con sangre entra; pero con cariño y amor se enseña mejor" 

Y de repente me han surgido un montón de preguntas: ¿Por qué esa afición a que la enseñanza "entre"? ¿de dónde viene esa compulsión  de “meter” conocimientos en el otro, sea con sangre o con cariño, como si el otro fuera un recipiente para llenar? ¿Por qué cuando hablamos de educación hablamos de algo impartido en lugar de algo compartido? ¿Por qué ese deseo de colonizar al otro?  ¿Por qué empeñarnos en enseñar en lugar de permitir que el aprendizaje surja espontáneamente?
Los niños aprenden por sí mismos a andar, a hablar, a comer. Entonces, ¿por qué damos por hecho que no tienen la capacidad o la curiosidad suficiente para aprender el resto de herramientas que necesiten para convivir en nuestra sociedad? ¿Por qué no les permitimos que aprendan desde el propio interés, a su ritmo y mediante la observación y la inmersión paulatina de la sociedad en la que viven? 

Al final tengo que darle a Unamuno el beneficio de la duda razonable cuando hace ver que amor y pedagogía no pueden ir juntos. Al menos no la pedagogía entendida como una metodología para dirigir al niño y convertirlo en el adulto que nosotros pensamos que debe ser.
Cuando se pone un método, sea el que sea, por delante de una persona, la persona deja de tener valor; la educación deja de ser aprendizaje autorregulado para pasar a ser enseñanza impuesta.

Que el método sea “niño, comete la sopa o te doy un tortazo” o “cariño, se bueno y comete la sopa que mamá se ha pasado la tarde cocinando” al final no tiene tanta importancia. Diferentes envases para el mismo veneno. El niño se ve obligado a comerse la sopa lo quiera o no. El resultado final es el mismo, la anulación de la voluntad y el deseo del otro, la domesticación. Violencia física o violencia psicológica. Tortazo o manipulación. Violencia al fin y al cabo.

¿Y entonces? En estos momentos, con lo que he ido aprendiendo por propia experiencia y observando a los niños, para mi la educación pasa por renunciar libremente a imponer el conocimiento, los modales o los valores. Significa "simplemente" estar: estar presente en mi propia vida, estar abierta a las dudas y a los miedos, estar disponible para las preguntas. Estar desde el amor, el placer y el respeto hacia mí misma y hacia otro ser. Significa confiar profundamente en mi hijo y en mi misma. Aprender juntos.
Y sinceramente, después de lo que me ha costado llegar hasta aquí y de lo que aún me falta por recorrer, os confieso que renunciar a ese poder es muchísimo más fácil, gratificante y relajado de lo que nunca me hubiera imaginado.


ilustración: Norman Rockwel 
del libro Las aventuras de Tom Sawyer (1936) 
libro Amor y Pedagogía (1902) gratuito en pdf

2 comentarios:

  1. Anónimo2/16/2016

    Ayer estuve grosero con mi profesora de ingles en mi internado y me dio dos cachetadas pero bien dadas la que me dio con la mano abierta me dejo la mano casi marcada y me voltio la cara y la mandíbula de ese solo manotaso cuando le dije que le pasa perra hijueputa no había terminado de enderezar la cara cuando me soltó de revés tal cachetada enfrente de todos los alumnos que me reventó el labio por que tenia un anillo y además me dejo mirando al piso y me dijo aca me respeta y si no le enseño a cachetadas y si no le parece vsmos a la oficina de la señora Julia, la directora que esa de seguro no me da dos bofetadas tan bien dadas sino por ahí una 20 hasta que me reviente la boca y me deje roja la cara y lo se por que una vez me cacheteo y me dejo moretones y los labios partidos me dio mas duro de las que me daba mi tía cuando vivía con ella y eso que mi tía me cacheteaba casi a diario por cualquier cosa

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  2. Estos son los tipos de argumentos por los que la sociedad del hoy cada ves mas individualista, cuando tu quieres formar parte de una sociedad, tienes que abandonar esa individualidad, y seguir las normas y la autoridad de esa sociedad, es ley en casi todo organismo vivo, en una celula, el nucleolo manda hay reglas las otras partes no hacen lo que quieren igual en los órganos, te imaginas que el hígado diga que el cerebro le quita su voluntad y libertad y mejor hacer lo que quiere, se muere el individuo, y eso es lo que pasa con la sociedad , nos esta enajenando ese pensamiento hippie de buscar tu individualidad y no adaptarse al contexto.

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