25 febrero 2014

dando voz al tabú del suicidio

Cuando tenía 15 años mi mejor amiga intentó suicidarse tomándose un frasco de pastillas. Ese fue mi primer contacto con el suicidio. 
Años más tarde una compañera de clase de mi hermana se tiró por la ventana, desde entonces vive en una silla de ruedas. 
La hija de unos amigos de mis padres se cortó las venas. Sobrevivió a este intento de suicidio; unos meses más tarde se arrojó al patio de vecinos desde la azotea. 
Ninguno de estos sucesos apareció en los periódicos. Como tampoco salió en presa el suicidio de un conocido hace unos días.

No sé si es que yo soy un imán para estas situaciones o si tú también conoces a personas que se han suicidado. No lo sé, porque el suicidio es un asunto del que raramente se habla.

Una omisión curiosa ya que el suicidio es la primera causa de muerte por causas externas en España (3.539 personas muertas en el 2012  frente a los 1.915 muertos en accidentes de tráfico, según los datos del INE)
¡Casi 10 personas al día! Y por cada una que fallece hay 30 intentos fallidos.

Es probable que la cifra sea incluso mayor, pero aún ahora algunos suicidios se camuflan, asociándose a otros motivos. 
Este hecho es hasta cierto punto entendible si recordamos que historicamente el comportamiento suicida ha sido duramente penalizado por la Iglesia; En España hasta 1983 los suicidas no podían ser enterrados en tierra santa, siendo sepultados en los cementerios civiles, con estigma que eso podía suponerle a la familia.

A nivel mundial la situación no es mucho mejor: alrededor de 1.000.000 personas mueren cada año en el mundo por suicidio, más que en todos los conflictos armados. Nuevamente la cobertura de los medios de comunicación es prácticamente nula.
Existe un miedo a que al informar de los suicidios pueda darse una avalancha de imitadores.  No obstante, la OMS recomienda lo contrario: informar veraz y responsablemente de los hechos sin caer en el amarillismo y hacer campañas de prevención dando a conocer las causas del comportamiento suicida y las ayudas disponibles.

Son muchas las causas del suicidio, hay factores sociales, emocionales y puramente fisiológicos. Un gran número de estas muertes se podrían evitar, tan solo dando visibilidad al tema.
El oscurantismo que pesa sobre este tema inflige un sufrimiento innecesario en las personas que sienten deseos suicidas y que no saben a quien acudir, a los sobrevivientes y a los familiares que ven dificultado su duelo por la causa de la muerte del ser querido.

¿Porque escribir sobre el suicidio en un blog se trata de maternidad, educación y feminismo?

Primero porque es un tema que me ha tocado personalmente y me remueve. Aún tengo muy viva mi estupefacción cuando me enteré de que mi mejor amiga se había intentado suicidar. Probablemente yo era una de las personas más cercanas en su vida en esos momentos. Pasábamos juntas prácticamente todo el día; yo sabía de sus rolletes con los chicos, de su preocupación con los estudios, de su obsesión con el físico, de sus problemas en casa, de sus días tristes y de sus días alegres... y nunca imaginé que podría intentar quitarse la vida. Recuerdo la renuencia de sus padres a decirme dónde estaba o que había sucedido. Solo mi insistencia adolescente abrió brecha en su dolor y su rabia. Y recuerdo mi sentimiento de culpabilidad por no haber estado ahí para ella. Y su tristeza y su vergüenza.

Nadie habló francamente del tema, nadie me explicó el suicidio ni antes ni antes ni después, y en esas palabras no dichas, en esos susurros que callaban cuando entrabamos en las habitaciones, entendí que era algo que no debíamos mencionar, un episodio que era mejor enterrar. Y no me da la real gana hacerlo.

Segundo, porque lo largo de los años, en contextos terapéuticos me he ido cruzado con no pocas personas que han hablado de sus deseos suicidas, sobre todo en la adolescencia. Los adolescentes (entre 15 y 24 años) son el grupo con mayor tasa de mortalidad y donde el riesgo de comportamientos suicidas sigue aumentando.
Sí, lo sé, el suicidio es un tema incómodo y mencionar el suicidio de niños y adolescentes hace que todo el mundo salga corriendo. No es para menos. Si todas las muertes son trágicas entre los menores lo son doblemente.
Sin embargo el suicidio es real, existe. El negarlo, el intentar esconderlo bajo la alfombra, solo va a dejar más víctimas y más dolor. Si el dar voz al problema puede contribuir a aligerar la carga que pesa sobre este tema, bien valen estas líneas.

Así que en las próximas semanas iré compartiendo documentales y artículos para poder comprenderlo, prevenirlo y explicárselo a nuestros hijos. Tal y como les hablamos de seguridad vial y de hábitos de salud. Si no más, tampoco menos.

para más información puedes dirigirte a:
 - OMS (Organización Mundial de la Salud)
 - Red AIPIS 
 - Duelia
fotografías: and thats who i am


3 comentarios:

  1. muy interesante este post

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  2. Hay una serie inglesa con este tema de fondo que creo da un punto muy natural al suicio adolescente My mad fat diary

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    Respuestas
    1. gracias por comentar y por la recomendación, Paula; no conocía la serie.

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