29 enero 2014

nada da un poder mayor sobre los hombres que las mentiras [Michael Ende]

"(...) En cuanto te llegue el turno de saltar a la Nada, serás también un servidor del poder, desfigurado y sin voluntad. Quién sabe para qué les servirás. Quizá, con tu ayuda, harán que los hombres compren lo que no necesitan, odien lo que no conocen, crean lo que los hace sumisos o duden de lo que podría salvarlos. Con vosotros, pequeños fantasios, se harán grandes negocios en el mundo de los hombres, se declararán guerras, se fundarán imperios mundiales...(...)"
"- No moriré tan fácil, soy un Guerrero. 
- Si eres Guerrero, pelea con la Nada. 
- Lo haría, pero no pude cruzar los límites de Fantasía. 
(Gmork rió estrepitosamente)
- No le veo la gracia. 
- Fantasía no tiene límites... 
- Eso no es cierto, mientes!!! 
- Niño tonto, no sabes nada de la historia de Fantasía. Es el mundo de las Fantasías humanas. Cada parte, cada criatura, pertenecen al mundo de los sueños y esperanzas de la humanidad. Por consiguiente, no existen límites para Fantasía... 
- ¿Y por qué está muriendo entonces...? 
-Porque los humanos están perdiendo sus esperanzas y olvidando a sus sueños. Así es como la Nada se vuelve más fuerte. 
- ¿Qué es la Nada? 
-Es el vacío que queda, la desolación que destruye este mundo y mi encomienda es ayudar a la Nada. - ¿Por qué? 
- Porque el humano sin esperanzas es fácil de controlar y aquél que tenga el control, tendrá el Poder."


fragmento del largometraje La historia interminable (1984) 
adaptación de la novela del mismo nombre escrita por  Michael Ende.(1979)



Hoy he querido compartir con vosotros lo que me parece una acertada alegoría de la actual situación política estatal y mundial.
Aunque este fragmento de la película es impactante personalmente prefiero la novela, así que comparto también el pasaje que corresponde a estas imágenes, a mí entender mucho más rico.
Recuerdo que cuando era cría y leía este pasaje me daba miedo, ¡parecía que no había manera de salvar los sueños de los hombres!; Ahora de mayor me da aún más miedo porque ya no puedo cerrar el libro, como hacía entonces, y dejar a Atreyu la responsabilidad de encontrar la manera de salvarnos de la Nada. Pero puedo abrir las puertas de Fantasía para que entren nuevos sueños, al fin y al cabo sigo siendo una antigua niña. :)

"(...) -¿Por quién me tomas, hijito? ¿Por amigo tuyo? ¡Ten cuidado! Sólo estoy pasando el tiempo contigo. Y ahora ni siquiera te puedes marchar ya. Te he retenido aprovechando tu esperanza. Pero, mientras hablo, la Nada cerca por todos lados la Ciudad de los Espectros y pronto no habrá ya salida. Entonces estarás perdido. Si me escuchas, será que te has decidido ya. Pero todavía puedes huir.

El gesto cruel de la boca de Gmork se acentuó. Atreyu titubeó una décima de segundo y luego susurró:

-¡Dime el secreto! ¿Qué seré allí?


Otra vez tardó Gmork mucho tiempo en responder. Su respiración era ahora ronca y estertorosa. Sin embargo, de pronto se incorporó, de forma que quedó apoyado en las zarpas delanteras y Atreyú tuvo que mirarlo. Sólo entonces se dio cuenta de todo su tamaño y todo su horror. Cuando el hombre-lobo habló de nuevo, su voz sonó áspera.


-¿Has visto la Nada, hijito?

-Sí, muchas veces.

-¿Qué te parece?

-Como si uno estuviera ciego.

-Bueno... pues cuando entráis en ella se apodera de vosotros, quiero decir la Nada. Sois como una enfermedad contagiosa que hace ciegos a los hombres, de forma que no pueden distinguir ya entre apariencia y realidad. ¿Sabéis cómo os llaman allí?

-No -susurró Atreyu.

-¡Mentiras! -ladró Gmork.

Atreyu sacudió la cabeza. Sus labios se habían quedado exangües.

-¿Cómo puede ser eso?

Gmork se ensañó al ver el espanto de Atreyu. La conversación lo animaba visiblemente. Tras una pequeña pausa siguió diciendo:

-¿Me preguntas qué serás allí? ¿Y qué eres aquí? ¿Qué sois los seres de Fantasía? ¡Sueños, invenciones del reino de la poesía, personajes de una Historia Interminable! ¿Crees que eres real, hijito? Bueno, aquí, en tu mundo, lo eres. Pero, si atraviesas la Nada, no existirás ya. Habrás quedado desfigurado. Estarás en otro mundo. Allí no tenéis ningún parecido con vosotros mismos. Lleváis la ilusión y la ofuscación al mundo de los hombres. ¿Sabes, hijito, lo que pasará con todos los habitantes de la Ciudad de los Espectros que han saltado a la Nada?

-No -tartamudeó Atreyu.

-Se convertirán en desvaríos de la mente humana, imágenes del miedo cuando, en realidad, no hay nada que temer, deseos de cosas que enferman a los hombres, imágenes

de la desesperación donde no hay razón para desesperar...

-¿Todos seremos así? -preguntó Atreyu espantado.

-No -replicó Gmork-, hay muchas clases de locura y ofuscación; según lo que sois aquí, hermosos o feos, tontos o listos, seréis allí mentiras hermosas o feas, tontas o inteligentes.

-Y yo -quiso saber Atreyu-, ¿qué seré yo?

Gmork sonrió irónicamente.

-Eso no te lo digo, hijito. Ya lo verás. O, mejor, no lo verás, porque ya no serás tú.

Atreyu calló, mirando al hombre-lobo con ojos muy abiertos.

Gmork continuó:

-Por eso los seres humanos odian y temen a Fantasía y a todo lo que procede de aquí. La quieren aniquilar. Y no saben que, precisamente así, aumentarán la oleada de mentiras que cae ininterrumpidamente en su mundo... esa corriente de seres desfigurados que tienen que llevar allí una existencia ficticia de cadáveres vivientes y envenenan el alma de los hombres con su olor a podrido. Los hombres no lo saben. ¿No es gracioso?

-¿Y no hay nadie -preguntó Atreyu en voz baja- que no nos odie ni nos tema?

-Yo, al menos, no conozco a nadie -dijo Gmork-, y tampoco es de extrañar, porque vosotros mismos tenéis que resignaros allí a hacer creer a los hombres que Fantasia no existe.

-¿Que no existe Fantasía? -repitió Atreyu desconcertado.

-Claro, hijito -respondió Gmork-, eso es precisamente lo más importante. ¿No puedes imaginártelo? Sólo si creen que no existe Fantasía no se les ocurrirá visitaros. Y de eso depende todo, porque únicamente cuando no os conocen en vuestro verdadero aspecto puede hacerse con ellos cualquier cosa.

-Hacer con ellos... ¿qué?

-Todo lo que se quiere. Se tiene poder sobre ellos. Y nada da un poder mayor sobre los hombres que las mentiras. Porque esos hombres, hijito, viven de ideas. Y éstas se pueden dirigir. Ese poder es el único que cuenta. Por eso yo también he estado al lado del poder y lo he servido, para poder participar de él... aunque de una forma distinta que tú y tus iguales.

-¡Yo no quiero participar de él! -balbuceó Atreyu.

-Calma, pequeño necio -gruñó el hombre-lobo-. En cuanto te llegue el turno de saltar a la Nada, serás también un servidor del poder, desfigurado y sin voluntad. Quién sabe para qué les servirás. Quizá, con tu ayuda, harán que los hombres compren lo que no necesitan, odien lo que no conocen, crean lo que los hace sumisos o duden de lo que podría salvarlos. Con vosotros, pequeños fantasios, se harán grandes negocios en el mundo de los hombres, se declararán guerras, se fundarán imperios mundiales...

Gmork contempló al muchacho un rato con los ojos semicerrados, y luego añadió:

-También hay una multitud de pobres zoquetes, los cuales, naturalmente, se consideran a sí mismos muy inteligentes y creen estar al servicio de la verdad, que nada hacen con más celo que intentar disuadir hasta a los niños de que existe Fantasía. Quizá tú les seas útil precisamente a ellos.

Atreyu conservó la cabeza baja.

Ahora sabía por qué no venían ya seres humanos a Fantasía y por qué no vendrían nunca para dar nuevos nombres a la Emperatriz Infantil. Cuanto más se extendiera la aniquilación de Fantasía, tanto mayor sería el raudal de mentiras en el mundo de los hombres y, precisamente por ello, cada segundo disminuía la posibilidad de que viniera aún un ser humano. Era un círculo vicioso del que no había escapatoria. Atreyu lo sabía ahora."


Caítulo: La Ciudad de los Espectros. Pág. 100 - 103
 

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