07 enero 2014

Independiente no significa soledad, sino la fuerza de unir [Toshiro Kanamori]


“Observando a los niños puedo ver dos naturalezas en el ser humano. Una de ellas es la espontaneidad, ser tal como eres.

Originalmente los humanos somos animales que formamos parte de la naturaleza. La llevamos dentro de nosotros, y simplemente respirando y formando parte de ella podemos sentir la vida de los demás. Lo que llamamos “civilización avanzada” se está alejando de esa parte natural y nos está haciendo perder la capacidad de poder sentir a nuestros semejantes. Creo que los humanos solamente podemos vivir bien en un ambiente en el que exista esta sensación de pertenencia a la Naturaleza.
Hoy en día los niños japoneses no tienen esa sensación y las consecuencias se manifiesta de diversas formas: fracaso escolar, acoso en los colegios o incluso suicidio.
En mi clase que salió en la televisión, ellos podían sentir la unidad de sí mismos con la naturaleza, donde relajados se sentían libres y entusiasmados.
Al pensar en las posibilidades del futuro te das cuenta de que los humanos deberían ser así. Podemos creer en la posibilidad de un buen futuro para los humanos. Más que creerlo estoy convencido de ello, ya que lo estoy experimentando y comprobando en mi vida y en mi profesión.

Cuando yo pregunto “¿De dónde viene esa sonrisa?”, creo que los niños pueden entender que sus sonrisas brotan del apoyo de los demás.
Por lo tanto los humanos no podemos vivir solos, más bien necesitamos hacerlo con el amor de los demás. Y eso puede hacerte sonreír.
La felicidad viene de la conexión entre humanos, y son ellos los que crean esas conexiones. Y eso no es un deseo, es una realidad y podemos constatarla. Yo lo creo así.

Sin embargo, el dinero es algo parecido a un hechizo que siempre intenta romper la conexión. Por eso, aunque tengo fe en que nuestro futuro tienen una posibilidad creo que será como un “tsunahiki”, el juego de estirarla cuerda. En este juego los niños deben esforzarse mucho para que salga todo bien, pero si no hay nadie que les apoye, no pueden estar a la altura de las circunstancias. En este sentido, los que llevan más años viviendo tienen que hacer su papel y guiar a los más jóvenes, como un faro.

Creo que los niños son víctimas de esta época más que los adultos. Cuando no están en estado de espontaneidad y siguen las creencias de sus padres y sienten las presiones sociales, los niños pueden terminar por mostrar una forma de auto-ataque que se manifiesta en rechazo escolar, marginación, intentos de suicidio o problemas con las sectas o con las drogas. Este auto-ataque, que es consecuencia de no tener interés por uno mismo, puede cambiar rápidamente de objetivo y redirigirse para hacer daño a otros, lo que provoca el acoso escolar.

En esta época en que vivimos los niños necesitan ayuda. Cuando educo a los niños siempre les enseño la importancia del cuerpo. Hay gente que piensa que lo que hacemos es una tontería, deslizarse sobre la tierra, resbalar y hacer como si fueras tonto mientras cae una lluvia torrencial…
Es parecido a la fiesta de los tomates en España, la Tomatina. Es muy importante para los humanos divertirse haciendo el tonto.
Tiran muchos tomates en esa fiesta, ¿verdad? Huele todo a tomate y es mucho lío… Es igual que otra fiesta de Japón. En la fiesta de Onbashira en el santuario de Suwa, saltas y agarras el árbol sagrado de Fundoshi y desciendes con mucha fuerza una cuesta de más de cien metros con una pendiente de treinta grados.
Estas cosas te liberan del duro trabajo diario, de los desastres de la naturaleza y de la política para poder empezar de nuevo.
Las fiestas son muy importantes para que puedas conectar con el otro y es donde se puede mostrar la espontaneidad con mayor facilidad.

Diría que mi trabajo principal es enseñar a los niños la manera de expresar la necesidad de ayuda a través de sus cuerpos. Quiero proteger esa brillantez de los niños en la que pueden ser niños sin condiciones. Esto es mi punto de partida, y a pesar del rechazo de la mayoría yo no puedo resistirlo e intentar crear este tipo de vida.

Es muy sencillo hacer cosas junto a los niños. Igual que es necesario para los animales salvajes encontrarse en un ambiente donde puedan vivir tal como son, los adultos tienen que sentir y entender los signos de los niños que se expresan a través de sus cuerpos antes de que salgan sus palabras porque los niños los emiten y se llama estado primitivo.
Aunque ellos tengan muchos conocimientos no pueden convertirlos en sabiduría para vivir de forma independiente. No es así. Por lo que hay que tener una alta autoestima y obtener la fuerza para que tu cuerpo este sano y te libere del todo, te conecte con la gente y sigas funcionando correctamente. 

La otra es que la experiencia de los niños está llena de curiosidad, eso es fácil de entender su nos referimos al mundo infantil. Si hay una cosa la lamen, y quieren romperla para ver qué pasa… confirman todo con su cuerpo. Son muy curiosos: aprenden las palabras oyendo, si hay una cámara la quieren tocar, si hay un móvil lo quieren probar.
Los niños son curiosidad. Si no les ayudamos a unir bien esta curiosidad con el aprendizaje y nos saltamos estos procedimientos naturales, aprenden solo con libros.
Aprender con los niños depende de hasta dónde los adultos pueden llegar y disfrutar de sus perspectivas y curiosidad.
Creo que es un punto débil por parte de los adultos, en cierto sentido, desarrollar el aprendizaje con los niños disfrutando de ello.

Cuando los niños encuentran algo interesante no quieren guardarlo para ellos solos. Quieren compartirlo con sus amigos y averiguarlo juntos, que es la colaboración en el aprendizaje. Y será una cuestión de confianza para ellos. Hay un refrán en Japón que dice: “Si quieres mucho a tu hijo, hazle viajar solo por el mundo”. Quiere decir que cuando has trabajado mucho para aprender algo, entonces has sido independiente por primera vez.
Aunque tengan muchos conocimientos no quiere decir que sean independientes. Para avanzar en este mundo solos necesitan colaborar con otros. Por eso, es necesario poner de relieve que en este sentido independiente no significa soledad, sino la fuerza de unir.
Los niños son muy afables, mucho más que los adultos.


Como te decía antes, el estado del cuerpo, la curiosidad y la colaboración en el aprendizaje de los niños, crean el futuro.  Los niños mismos son el futuro. Lo que estamos haciendo ahora será lo que los niños plasmarán al final. Es una cuestión de los adultos ver si pueden enterarse de lo que será el futuro.
Creo que los adultos son muy insuficientes y demasiado arrogantes.
Deberían aprender más de los niños.”
 
Entrevista Toshiro Kanamori
vía:  WHAT

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