18 mayo 2014

blog en pausa

¡Lo mío es la continuidad descontinua! Cada vez que le pillo el truquillo a un blog me surge algún tema que reclama mi atención. Vamos, que necesito ausentarme de las redes unas semanas y no quería desaparecer sin más. Así que escribo para deciros que dejo el blog en pausa hasta que tenga tiempo para actualizarlo.
Gracias a tod@s los que habéis dedicado un ratito a leer, comentar, compartir.
Un abrazo y ¡hasta pronto!
ika

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Hay un tiempo para todo [Eclesiastés]

 
Todo tiene su momento oportuno; 
hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo:
un tiempo para nacer, y un tiempo para morir;
un tiempo para plantar, y un tiempo para cosechar;
un tiempo para matar, y un tiempo para sanar;
un tiempo para destruir, y un tiempo para construir;
un tiempo para llorar, y un tiempo para reír;
un tiempo para estar de luto, y un tiempo para saltar de gusto;
un tiempo para esparcir piedras, y un tiempo para recogerlas;
un tiempo para abrazarse, y un tiempo para despedirse;
un tiempo para intentar, y un tiempo para desistir;
un tiempo para guardar, y un tiempo para desechar;
un tiempo para rasgar, y un tiempo para coser;
un tiempo para callar, y un tiempo para hablar;
un tiempo para amar, y un tiempo para odiar;
un tiempo para la guerra, y un tiempo para la paz.
Hay un tiempo para todo
Eclesiastés 3:1-8 (NVI) 
fotógrafa: Aneta Ivanova
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17 mayo 2014

adoctrinamiento [Carlos Mayhua]

"Si se ha tenido el valor de traer un niño a este mundo, hay que tener el valor de permitirle libertad para ser y elegir. El adoctrinamiento ideológico debería estar proscrito de todo proceso educativo que se quiera respetuoso de la libertad del niño."

Carlos Mayhua
Lima, 1999, Cap. El negocio tambien es ideológico
ilustrador@ desconocid@
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Cada niño necesita un campeón [Rita Pierson]

“La enseñanza y el aprendizaje deben traer alegrías. ¿Qué tan poderoso sería nuestro mundo si tuviésemos niños que no temiesen asumir riesgos, que no tuviesen miedo de pensar, y que tuviesen a un campeón? Cada niño merece tener a un campeón, un adulto que nunca dejará de creer en ellos, que entienda el poder de la conexión, y les insista en que llegarán a ser lo mejor que pueden llegar a ser.”

He pasado mi vida entera ya sea en la escuela, en el camino a la escuela o, hablando de lo que pasa en la escuela. Mis padres eran educadores, mis abuelos maternos eran educadores, y, durante los últimos 40 años, también me he dedicado a ello. Entonces, sobra decirlo, durante esos años tuve la oportunidad de ver la reforma educativa desde muchas perspectivas. Algunas de estas reformas han sido buenas. Otras, no tanto. Y sabemos por qué los niños abandonan la escuela. Sabemos por qué los niños no aprenden. Ya sea por la pobreza, el bajo nivel de asistencia o, las influencias negativas de los compañeros, sabemos el porqué. Pero una de las cosas de las que nunca hablamos, o que rara vez hacemos, es el valor y la importancia de la conexión humana, de las relaciones.

James Comer dice que ningún aprendizaje significativo puede ocurrir sin una relación significativa. George Washington Carver dice que todo aprendizaje es entender las relaciones. Todos en esta sala han sido influenciados ya sea por un profesor o por un adulto. Durante años, he observado a la gente enseñar. He observado a los mejores, así como a algunos de los peores.

Una colega me dijo una vez: "No me pagan para querer a los niños. Me pagan para enseñar una lección y que los niños la aprendan. Debo enseñarla. Ellos aprenderla. Caso cerrado".

Le dije: "Bueno, ya sabes que los niños no aprenden de la gente que no les gusta".

(Risas) (Aplausos)

Dijo: "Eso es sólo una sarta de tonterías".

Y yo le dije: "Bueno, tu año va a ser largo y arduo, querida".

Sobra decir que lo fue. Algunas personas piensan que se puede tener, o no, lo que se necesita para construir una relación. Creo que Stephen Covey tenía la idea correcta. Dijo que sólo debes intentar algunas cosas simples como tratar de entender primero, antes de ser entendido, o cosas simples, como disculparse. ¿Alguna vez han pensado en eso? Discúlpense ante un niño y lo dejarán en shock.

Una vez enseñé una lección sobre proporciones. Realmente no soy buena con las matemáticas, pero estaba trabajando en ellas. Al regresar miré la guía del maestro. Había enseñado mal toda la lección. (Risas)

Así que volví a la clase al día siguiente, y les dije: "Miren, chicos, necesito disculparme. Enseñé mal toda la lección. Lo siento muchísimo".

Me dijeron: "Está bien, maestra Pierson. Estaba tan emocionada, que la dejamos seguir". (Risas) (Aplausos)

He tenido clases de un nivel tan bajo, tan deficientes académicamente que he llorado. Me preguntaba, ¿cómo voy a llevar a este grupo en nueve meses desde donde están hasta donde tienen que estar? Y fue difícil. Fue muy duro. ¿Cómo elevo la autoestima de un niño junto con su rendimiento académico?

Un año se me ocurrió una idea brillante. Les dije a todos mis alumnos: "Fueron elegidos para estar en mi clase porque soy la mejor maestra y Uds., los mejores estudiantes. Nos han juntado para así mostrarles a los demás cómo se hace".

Uno de los estudiantes dijo: "¿En serio?" (Risas)

Le dije: "En serio. Tenemos que mostrarles a las otras clases cómo se hace, así que cuando caminemos por el pasillo noten nuestra presencia aún sin hacer ruido. Basta con mostrarse orgullosos". Y les di un frase que dice: "Yo soy alguien. Yo era alguien cuando llegué. Y seré un mejor alguien cuando me vaya. Soy fuerte y poderoso. Merezco la educación que aquí recibo. Tengo cosas que hacer, gente a la que impresionar y, lugares donde ir".

Y dijeron: "¡Sí!"

Si lo repiten lo suficiente empezará a ser parte de Uds.

Y entonces... (Aplausos) Les di un examen; 20 preguntas. Un estudiante tuvo mal 18. Le puse un "+2" en su hoja y una carita sonriente.

Me dijo: "Maestra Pierson, ¿esto es reprobado?"

Le dije: "Sí".

Dijo: "Entonces, ¿por qué me pone una carita sonriente?"

Le dije: "Porque estás en una racha. Acertaste dos. No tuviste todo mal". Y dije: "Y luego que lo revisemos, ¿no lo harás mejor?"

Me dijo: "Sí, señora, puedo hacerlo mejor".

Miren, un "-18" te arruina la vida. "+2", dijo, "no está nada mal". (Risas) (Aplausos)

Durante años vi a mi madre tomarse el recreo para revisar, las tardes para visitar a los alumnos, comprar peines y cepillos y mantequilla de maní y galletas y dejarlos en su escritorio para los niños que necesitaban comer, y una toalla y jabón para los niños que no olían tan bien. Es difícil enseñar a los niños que apestan. Y los niños pueden ser crueles. Así que ella tenía esas cosas en su escritorio, y años más tarde, después de que se retiró, he visto a algunos de esos mismos niños venir y decirle: "Sabe, maestra Walker, Ud. marcó una diferencia en mi vida. Me ayudó a hacer algo de ella. Me hizo sentir que era alguien, cuando en el fondo, sabía que no lo era. Sólo quiero que vea en lo que me he convertido".

Cuando mi mamá murió hace dos años en el 92, había tantos ex-alumnos en su funeral, que lloré, no porque se había ido, sino porque dejó un legado de relaciones que nunca desaparecerán.

¿Podemos entablar más relaciones? Absolutamente. ¿Te gustarán todos los niños? Por supuesto que no. Sabes que los niños más difíciles nunca faltan. (Risas) Nunca. No te van a gustar todos, y los difíciles aparecen por una razón. Es la conexión. Las relaciones. Y aunque no te gusten todos, lo importante es que nunca se enteren. Así que los maestros son grandes actores y actrices, que venimos a trabajar aún cuando no sentimos ganas y obedecemos a una política sin sentido, pero seguimos enseñando. Enseñamos porque es lo que hacemos.

La enseñanza y el aprendizaje deben traer alegrías. ¿Qué tan poderoso sería nuestro mundo si tuviésemos niños que no temiesen asumir riesgos, que no tuviesen miedo de pensar, y que tuviesen a un campeón? Cada niño merece tener a un campeón, un adulto que nunca dejará de creer en ellos, que entienda el poder de la conexión, y les insista en que llegarán a ser lo mejor que pueden llegar a ser.

¿Es difícil este trabajo? Les apuesto que sí, por Dios, que sí. Pero no es imposible. Podemos hacerlo. Somos educadores. Nacimos para marcar la diferencia.

Muchísimas gracias.
Every kid needs a champion
TED Talks Education May 2013


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16 mayo 2014

Eres tu propio policía [Wilhelm Reich]

"Sabías mejor cómo conquistar tu libertad que cómo conservarla para ti y para los demás. Esto lo sé desde hace mucho tiempo. Lo que no podía comprender era por qué cada vez que, tras ardua lucha, habías conseguido salir de la ciénaga, te metías en otra peor. Pero poco a poco y tanteando, descubrí lo que hacía de ti un esclavo: ERES TU PROPIO POLICIA. Nadie, nadie excepto tú mismo es responsable de tu esclavitud. ¡Sólo tú, y nadie más!"

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Pequeño Revolucionario [Wilhelm Reich]

(…) Hemos de ser muy conscientes que 40 años de estupidez, de olvido y de miseria, estaban destinados fundamentalmente a transformarnos en Pequeños Hombrecitos sumisos ante la autoridad, miedosos, imbéciles, retardados. Cierto es. Pero eso no nos justifica ni nos puede servir para pasarnos otros 40 años diciendo que somos una mierda por culpa del régimen anterior. ¡Pero si ahora que "han dado la libertad" lo primero que hemos hecho ha sido correr desesperadamente a las urnas para elegir a otro mentor! Continuamente delegamos las decisiones que conciernen a nuestro trabajo, a nuestro barrio, a la escuela de nuestros hijos, en manos de los politicastros, cuando sabemos que todo es una farsa, que nos utilizan, que buscan el poder y sólo para eso se acercan a nosotros para obtener nuestro voto ya que en realidad les importa bien poco que sigamos siendo una miseria humana.

Y tú, Pequeño Revolucionario crees que porque no votas, porque estás contra pactos, porque tus slogans son los más progres, eres el único portador de la verdad que "no tiene" jefes ni patronos. Sin embargo, eres más esclavo, si cabe, que aquellos a los que tanto críticas, Porque eres esclavo de ti mismo, de tu abulia, no admites que nadie te diga lo que tienes que hacer, pero tú no haces nada ya que te propones grandes metas que luego eres incapaz de conseguir porque no te responsabilizas ni le das constancia a esas tareas que tú, y solo tú te propones. Dices querer cambiar la sociedad y sin embargo no quieres cambiar ni un ápice tu propia existencia.

(epílogo; pág. 47)
ilustración: Alfonso Casas
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15 mayo 2014

Es en uno mismo donde hay que efectuar reformas [Rabindranath Tagore]

"Los libros no nos enseñan nada. En las Escrituras podemos leer que nuestros deseos son lazos que nos encadenan y que encadenan a los demás. ¡Palabras vacías de sentido! Sólo cuando le abrimos al pájaro la puerta de su jaula comprendemos hasta qué punto el pájaro nos libera. Sea lo que sea que enjaulemos, nos encadena con deseos más fuertes que cepos de hierro. Esto es lo que el mundo no ha llegado a comprender. Se quiere reformar siempre fuera de uno mismo, pero es en uno mismo, en sus deseos, donde hay que efectuar reformas, y en ninguna otra parte."

La casa y el mundo (1916)
ilustración: Beatriz Martin Vidal 
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14 mayo 2014

Muchos de nuestros hijos son huérfanos de padre [Adrianne Rich]

"¿Qué deseamos para nuestros hijos? Las mujeres que han comenzado a cuestionar los valores del patriarcado están obsesionadas con esta pregunta. Deseamos que, en un sentido muy profundo, sigan siendo hijos de la madre, y también que al crecer se conviertan en ellos mismos y descubran nuevos caminos para ser hombres, como nosotras descubrimos los caminos para ser mujeres. Podríamos desear que hubiera más padres -no uno, sino muchos- de quienes ellos también pudieran ser hijos; padres con la sensibilidad y el compromiso de ayudarles a lograr una virilidad que no les permita considerar a las mujeres meras fuentes de alimento y de placer. Apenas existen todavía esos padres. Un individuo excepcional aquí y allá es un signo de esperanza, pero también una solución personal. Como ha señalado Jane Lazarre, quizá ni siquiera sea una solución individual. Hasta que los hombres no sean capaces de compartir las responsabilidades del cuidado del hijo totalmente como prioridad social, sus hijos y los nuestros, carecerán de una visión coherente de lo que puede ser la virilidad patriarcal. El dolor punzante y la ambivalencia que experimentan nuestros hijos no debe achacarse sólo a la responsabilidad de las madres, de las mujeres antitradicionales; Son los padres tradicionales quienes -aún cuando vivan bajo el mismo techo- han abandonado a sus hijos cada hora y cada día. Debemos reconocer, en este momento de nuestra historia, así como en el pasado, que muchos de nuestros hijos fueron y son - en el más profundo sentido - virtuales huérfanos de padre". 

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13 mayo 2014

¿ayudarles o empoderarles? [Jane Nelsen]

Estamos muy preocupadas por la alarmante facilidad con que utilizamos respuestas que hacen cosas por los niños y lo torpes que somos a la hora de usar respuestas que les den poder.

Nuestra definición de “hacer cosas por” es “ponerse entre las personas jóvenes y las experiencias de la vida, de modo que minimizamos las consecuencias de sus decisiones”.
Respuestas de este tipo son:

1-. Hacer demasiado por ellos: Hacer por los niños cosas que podrían hacer por si mismos (sacándoles del apuro después de regañarles): “no me puedo creer que otra vez hayas estado demorándolo. ¿Qué va a ser de ti? De acuerdo, yo haré por ti esta vez, pero la próxima, tendrás que sufrir las consecuencias”

2-. Dándoles demasiadas cosas: Comprar todo lo que quieren, móviles, coches, seguros, ropas que no podemos permitirnos, cd`s, comida basura… “cariño, creía que querrías hacer tus deberes ahora que te he comprado un coche, un móvil, ropa que no me puedo permitir y te he dado una gran paga”

3-. Sobornando y/o recompensando: “Te compraré un nuevo CD o te subiré la paga o un móvil si haces tus deberes”

4-. Sobreprotegiendo: Que ponerse, cuando ponerse un abrigo para que no se enfríen (como si fueran demasiado estúpidos para saber o aprender por si mismos cuando lo necesitan), escogiendo sus amigos, teniendo demasiado miedo del peligro (cariño, apresúrate y haz tanto como puedas ahora, mientras yo recojo tus ropas, y caliento el coche para que no pases frío y te llevo a la escuela)

5-. Rondando: Hacer su colada, despertarles por la mañana, haciendo sus bocadillos, llevándoles en coche a sitios que podrían ir caminando o en bici, excusándoles de ayudar a la familia porque tienen deberes… “No lo entiendo. Te he excusado de tus tareas, te he levantado temprano, te he llevado a cada sitio para que tuvieras más tiempo, te he preparado las comidas ¿Cómo puede haber pasado esto?”

6-. Mentir por ellos: Excusas al profesor, escribir notas cuando simplemente se han quedado dormidos, “no se lo diré a papa/mamá”. “De acuerdo, te escribiré una nota para el profesor diciendo que has estado enfermo esta mañana, pero tendrás que ponerte luego al día”.

7-. Castigando/controlando: Restringir actividades, eliminar privilegios, creando tu agenda para ellos “bien, entonces estas castigado y pierdes tus privilegios: no hay coche, ni tv ni amigos hasta que esté hecho”

8-. Lecciones tipo “que y como”: Explicarles lo que ha sucedido, lo que causó que sucediera así, como deberían sentirse por ello y lo que deberían hacer para resolverlo: “Bien, te he visto perder el tiempo en la televisión, pasar mucho tiempo con los amigos y durmiendo. Deberías estar arrepentido por ello. O te corriges o estas destinado a vagar por las calles como un vagabundo”

9-. Lecciones tipo “como, que y porque no puedes…” ¿Cuántas veces te he dicho que hagas los deberes temprano?” “¿Por qué no puedes ser más como tu hermano?”  “¿Por qué no puedes ser más responsable?” “¿Qué será de ti?”.

10-. Echar la culpa y avergonzar: “¿Cómo puedes haber hecho una cosa así?” “¿Cómo es que siempre te olvidas y nunca haces tus deberes?” “No puedo creer que seas tan perezoso”

11-. Vivir en la negación: “Mis niños no puede haber hecho algo semejante” Hacer caso omiso de las costumbres culturales al respecto del sexo y las drogas. Creer que algunas cosas son peligrosas sin informarse “Bien cariño, estoy segura de que no necesitas hacer deberes. Es una cosa estúpida de los profesores pensar eso. Tu eres suficientemente listo como para que te vaya bien sin hacerlos”.

12-. Rescatar/arreglar: Comprar cosas nuevas para reemplazar la que el niño pierde, contratando abogados, quedándose hasta tarde para ayudar (o hacer) trabajos de última hora. “Yo me apresuraré y lo haré mientras tú te vistes y comes tu desayuno. Lo siento pero no puedo prepararte bacón, huevos y gofres. Estoy segura de que mañana harás los deberes”

Nuestra definición de dar poder es “darles el control a los niños, de forma que ellos tenga poder en sus propias vidas”.
Las siguientes sugerencias son posibilidades que pueden ser usadas en respuesta al desafío de los deberes descuidados:

1-. Mostrar fe: “Tengo fe en ti. Confío en que sabes lo que necesitas. Sé que cuando algo es importante para ti, sabes lo que tienes que hacer”

2-. Respete la privacidad: “Respeto tu privacidad y quiero que sepas que estoy disponible si quieres discutir esto conmigo”

3-. Exprese sus límites: Comparta lo que piensa usted, como se siente usted y lo que usted desea sin dar lecciones, sin moralizar, sin insistir en que tienen que estar de acuerdo o que alguien le debe dar lo que usted quiere. “Yo no deseo ir a la escuela a sacarte del apuro. Cuando tu profesor me llame, te daré el teléfono o le diré que tiene que hablar de ello contigo”. Una actitud y tono de voz respetuosos son esenciales.

4-. Escuche sin arreglar, quitar importancia o juzgar: “Me gustaría oír lo que esto significa para ti”.

5-. Controle su propio comportamiento: “Deseo llevarte a la biblioteca, cuando lleguemos a un acuerdo por adelantado sobre una hora conveniente, pero no quiero verme involucrada en el último minuto”. “Si necesitas mi ayuda con los deberes, por favor, dímelo con tiempo”

6-. Decida lo que va a hacer usted con dignidad y respeto: Estoy disponible para ayudar con los deberes de 7 a 8 los martes y los jueves. No ayudaré con proyectos de último minuto. Si queréis puedo enseñaros habilidades para manejar el tiempo o mostraros como elaborar una rutina.

7-. Persevere con amabilidad y firmeza: Puedo ver que estás estresada por esperar al último minuto. Estoy segura que lograrás hacerlo. Estaré disponible los martes y los jueves de 7 a 8.

8-. Dejar pasar sus asuntos sin abandonarles a ellos: Deseo que vayas a la universidad, pero no estoy segura de que eso sea importante para ti. Estoy deseosa de hablar contigo de tus pensamientos y planes sobre la universidad siempre que quieras.

9-. Acuerdos y no reglas: Podríamos sentarnos y trabajar en un plan sobre los deberes con el que ambos podamos vivir. Pondremos esto en la agenda para una junta familiar, para que podamos trabajar en un acuerdo.

10-. Amar y dar valor: “Te amo como eres y te respeto para que elijas lo que sea conveniente para ti”

11-. Pida ayuda: Necesito tu ayuda. ¿Podrías explicarme porque no es importante para ti hacer los deberes?”

12-. Comparta sus sentimientos: Comparta su verdad usando frases tipo “me siento…… porque…… y desearía……” sin esperar que nadie más sienta lo mismo o que sus deseos sean concedidos. Esto es un gran modelo para los niños para que aprendan a aceptar sus sentimientos y deseos sin expectativas: “me siento mal cuando no haces tus deberes porque doy mucho valor a la educación y pienso que sería muy beneficioso para ti en tu vida. Realmente desearía que pudieras hacerlo.

13-. Juntas para resolver problemas: ¿Cuál es tu imagen de lo que está sucediendo con los deberes? ¿Estarías dispuesto a escuchar mis preocupaciones? ¿Podríamos hacer una tormenta de ideas juntas para buscar alguna posible solución?

14-. Comunicación respetuosa: “Estoy demasiado preocupado para hablar de eso ahora. Lo pondremos en la agenda para las juntas familiares de forma que podamos hablar de ello cuando no esté tan alterada”.

15-. Información frente a ordenes: “He notado que pasas mucho tiempo viendo la televisión y hablando por el teléfono en el tiempo que tienes asignado para los deberes”. “Me he dado cuenta de que dejas tus deberes para el último minuto, y luego te desmoralizas porque piensas que no podrás hacerlo”

16-. Anime a aprender de los errores: “Veo que te sientes mal por sacar una mala nota. Tengo confianza en que sabrás aprender de ello y descubrir lo que necesitas hacer para sacar la nota que deseas la próxima vez”

Mientras revisa la lista de respuestas que dan ayuda y las que dan poder, podrá ver cuán fácilmente es hacer un juego de rol con su propia experiencia y las respuestas de ayudar. ¿Siente en cambio una falta de experiencia cuando lee las respuestas que dan poder?

COMENTARIO: estas respuestas que dan poder pueden no parecer tan poderosas como lo son para los padres que están habituados a obtener resultados en el corto plazo controlando, rescatando o abandonando. La parte más difícil de esto es que devolver el poder a los niños muchas veces deviene en fallos y errores. Por tanto es solo cuando comprendemos que los errores y los fallos son una oportunidad para aprender en el proceso del éxito en la vida, que nos damos cuenta de hasta qué punto son importantes estas aseveraciones que devuelven el poder a los niños.

“Helpful hints for empowering vs. Enabling”

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12 mayo 2014

El Perro, el Gato y la Gallina [Carlos González]

"Picoteaba un día una gallina
entre unos desperdicios de cocina
cuando le sobrevino un deseo urgente
de alzar la vista al frente
y caminar con paso vacilante
(el cuello para atrás y para adelante)
hacia un montón de paja allí dispuesto.

Cacarea, se sienta, se menea,
pica, repica, suplica, tuerce el gesto,
se levanta, se vuelve, cacarea,
puja, empuja, apretuja y pone un huevo.

Un gato, que de todo fue testigo
(aunque el suceso no era nada nuevo)
reflexiona, lamiéndose el ombligo:
“A las puertas del siglo XXI,
y que aún pongan los huevos de uno en uno!“
No alcanza a comprender su alma felina
que una simple gallina,
no sabiendo de ciencia, ni de oficio,
sin el auxilio de gente preparada,
ni acceso al beneficio
de la moderna técnica avanzada
esté a poner un huevo autorizada.

Se acerca el gato a un perro que dormita
al sol junto al corral
y al oído unas frases le musita
en tono coloquial:
“¿Se ha fijado, colega
en cómo pone la gallina, ciega
al peligro, sin método ni nada?
Hemos de poner fin a un sufrimiento
que hace de las gallinas instrumento
de la naturaleza desatada.“

“Tiene razón”, responde el aludido,
“que es la puesta una empresa complicada
para hacerla en un nido.
Hay que abrir un centro veterinario,
a modo de huevario,
en el que sea la puesta controlada
y el huevo por expertos atendido.“

Buscar deciden, pues, a la gallina
que a la puesta parezca más cercana,
y resulta ser tal la Serafina.
El gato le pregunta: “Dime, hermana,
¿no notas de algún huevo la venida?”
“Nada noto” — “¡Es puesta retenida!”
“Hemos de proceder sin dilación.
Estírate para la exploración.”
“¿Me siento así?” — “¡No, tonta, boca arriba!”
Procede a desplumar el perineo
(¡qué vergüenza!). “Colega, ya lo veo.
Con una lavativa
y una infusión de hormonas adecuada
habremos de inducir ahora la puesta;
y una vez dilatada,
hacer palanca con una cuchara
y recoger el huevo en una cesta.”
(Hubo de dar el gato una tajada,
porque, si no, no entraba la cuchara.)
Ya se extiende la voz: ¡Por fin la ciencia
da respuesta a este problema diario!
Las gallinas, con suma diligencia
acuden al huevario.

Y es fama que de ciento que allí ponen
son las cien boca arriba desplumadas
las noventa tajadas,
las cincuenta inducidas, cuarenta
instrumentadas, y algo más de treinta
salen con un buen corte en la barriga.
Tan sólo una recela: nuestra amiga
que iniciaba esta historia.
Porque es gallina vieja, que ya ha puesto
mucho huevo en la vida, y todo esto
le huele más a esclavitud que a gloria.

¿No ha de tener mi cuento moraleja?
Hela aquí: Mujer, no seas gallina,
y si lo eres, sé gallina vieja.
Pregunta al que entusiasta te aconseja
métodos tan científicos y nuevos.
“¿Ayudas tú en verdad a la gallina,
o sólo vienes a tocar los huevos?”

“El Perro, el Gato y la Gallina”
ilustración: William Medeiros


 (Ferrol, 8/3/2010)
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11 mayo 2014

inanición psíquica [Erich Fromm]

"(...) ¿Cuál es, entonces, el significado de la libertad para el hombre moderno?
Se ha liberado de los vínculos exteriores que le hubieran impedido obrar y pensar de acuerdo con lo que había considerado adecuado. Ahora sería libre de actuar según su propia voluntad, si supiera lo que quiere, piensa y siente. Pero no lo sabe. Se ajusta al mandato de autoridades anónimas y adopta un yo que no le pertenece. Cuanto más procede de este modo, tanto más se siente forzado a conformar su conducta a la expectativa ajena. A pesar de su disfraz de optimismo e iniciativa, el hombre moderno está abrumado por un profundo sentimiento de impotencia que le hace mirar fijamente y como paralizado las catástrofes que se le avecinan.
Considerada superficialmente, la gente parece llevar bastante bien su vida económica y social; sin embargo, sería peligroso no percatarse de la infelicidad profundamente arraigada que se oculta detrás del infierno de bienestar. Si la vida pierde su sentido porque no es vivida, el hombre llega a la desesperación. Nadie está dispuesto a dejarse morir por inanición psíquica, como nadie moriría calladamente por inanición física. Si nos limitamos a considerar solamente las necesidades económicas, en lo que respecta a las personas "normales", si no alcanzamos a ver el sufrimiento del individuo automatizado, entonces no nos habremos dado cuenta del peligro que amenaza a nuestra cultura desde su base humana: la disposición a aceptar cualquier ideología o cualquier "líder", siempre que prometan una excitación emocional y sean capaces de ofrecer una estructura política, y aquellos símbolos que aparentemente dan significado y orden a la vida del individuo. La desesperación del autómata humano es un suelo fértil para los propósitos políticos del fascismo. (...)"
Ed. Paidós, Buenos Aires, 1941, Pág. 293
ilustración:Jeremy Forson
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10 mayo 2014

Honrar la vida [Eladia Blázquez]

"No, permanecer y transcurrir no es perdurar, no es existir, ni honrar la vida. Hay tantas maneras de no ser, tanta conciencia sin saber, adormecida.
Merecer la vida no es callar y consentir tantas injusticias repetidas. Es una virtud, es dignidad, y es la actitud de identidad más definida.
Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir. Porque no es lo mismo que vivir honrar la vida.
No, permanecer y transcurrir no siempre quiere sugerir honrar la vida. Hay tanta pequeña vanidad en nuestra tonta humanidad enceguecida.
Merecer la vida es erguirse vertical, más allá del mal de las caídas. Es igual que darle a la verdad, y a nuestra propia libertad, la bienvenida. 
Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir. Porque no es lo mismo que vivir honrar la vida."
"Honrar la vida" (1989) 
fotografía:  Aneta Ivanova
interpretada por: Marilina Ross



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09 mayo 2014

con una sonrisa en los labios [Jim Morrison]

"Cuando otras personas esperan de nosotros que seamos como ellos quieren, nos obligan a destruir a la persona que realmente somos. Es una forma muy sutil de matar. La mayoría de los padres cometen ese crimen con una sonrisa en los labios".
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La educación, lamentablemente, empieza en casa [Carlos Mayhua]

"Lamentablemente los padres, que fueron en su tiempo también aplicadamente zarandeados por la escuela, funcionan como ciegos reproductores del orden social, y son los primeros interesados en aplicar a sus hijos la educación que ellos también padecieron. Los niños, cosificados, etiquetados y mistificados, son educados, parafraseando a David Cooper, “para ser padres como sus padres y como todos los padres que fueron educados no para ser ellos mismos, sino para actuar como padres”."
“Bajo los efectos del régimen jurídico de la Patria Potestad, por ejemplo, los niños son poco menos que cosas de las que se puede disponer, sin derecho a voz ni voto. La sociedad autoritaria, incapaz de ver su propia miseria, desea -y convierte sus deseos en obligaciones- a toda costa que los niños se inserten eficaz y obedientemente en su seno. Y expande su amenaza: es por su propio bien. El rol de los padres, aquí, es crucial. Ellos son los que estarán en la posición de darles entera libertad y procurarles los elementos de juicio necesarios para la conformación de su lucidez o de formarlos a su gusto; de enseñarles cómo sobrevivir a la sociedad o cómo someterse a ella. Una Asociación Antipatriarcal afirmaba que los padres elegían entre dos alternativas irreductibles: ponerse del lado de sus hijos y de su libertad, o ponerse del lado de la violencia y la coerción. Lamentablemente los padres, que fueron en su tiempo también aplicadamente zarandeados por la escuela, funcionan como ciegos reproductores del orden social, y son los primeros interesados en aplicar a sus hijos la educación que ellos también padecieron. Los niños, cosificados, etiquetados y mistificados, son educados, parafraseando a David Cooper, “para ser padres como sus padres y como todos los padres que fueron educados no para ser ellos mismos, sino para actuar como padres”.

El claro preludio del campo de concentración escolar ocurre en el calor del hogar, en medio del intrincado cruce de venas afectivas y emocionales que le dan un velo de ambigüedad a las agresiones y terminan horadando las defensas naturales de los niños. Los padres, deseosos de que el paso de la casa al jardín infantil -la primera institución educativa formal- no sea demasiado traumático, ponen en marcha los mecanismos y técnicas disciplinarias basadas en el miedo a la autoridad y en los premios y castigos en la propia casa, despliegue que luego la escuela se encargará de intensificar y organizar con frialdad administrativa. Así, se desarrollará un nutrido número de chantajes y mentiras (“si no obedeces, Papa Noel no te regalará nada”, “si te portas mal, Dios te va a castigar”...) para motivar acciones buenas, lo que empieza a viciar la voluntad del niño y lo prepara para que pueda adaptarse a las exigencias y a la ética de su posterior vida adulta y escolar. Con un amor tan grande como su firme intención de que sus hijos sean como ellos quieren que sean, con un amor tan obligatorio como votar en las elecciones, los padres se convierten en ingenuos y sonrientes agentes de policía. Recordamos a James Douglas Morrison: “Es una clase sutil de asesinato. Los padres más amorosos lo cometen con una sonrisa en los labios”. La educación, lamentablemente, empieza en casa.”

Carlos Mayhua
Lima, 1999, Cap. Antes del nido
fotógraf@ desconocid@
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08 mayo 2014

golpear a un niño es... [Stefan Molyneux]

Pero los bebés no tienen elección. No escogen a sus padres. Y no pueden irse. Y no tienen derechos legales, no tienen independencia, ni un concepto de cómo irse.No tienen apoyo, ni voz, ninguna protección. Así que pegar a un infante... Pegar a un niño, suficientemente perverso. Pegar a un infante, pura maldad. Pegar a un bebé es simple y jodidamente satánico. Quiero decir, es lo más cruel que pueda imaginarse. Es la forma más baja y abusiva de cobardía y violencia que pueda imaginarse. Y las mujeres tienen el 100% de la responsabilidad. Las madres... Los padres, también, lo pillo. Pero todos sabemos que los padres pueden ser unos cabrones, ¿verdad? No entendemos hasta qué punto las madres pueden ser unas zorras perversas, ¿verdad? Las madres y las mujeres tienen el 100% de la responsabilidad por pegar a sus hijos, a sus niños.

Hola a todos. Soy Stefan Molyneux de Freedomain Radio. Espero que estéis bien. Esto quizás sea lo más importante que me oiréis decir durante un buen tiempo, y os puedo garantizar que esta sorprendente información será totalmente ignorada no sólo por los medios convencionales, por supuesto, sino incluso por los medios alternativos.
Leeremos el estudio y hablaremos de sus implicaciones. Esta información es esencial, por favor prestad atención.

«Un nuevo estudio basado en grabaciones audio en tiempo real de padres que practican castigo corporal descubrió que el maltrato físico es más común de lo que los padres reconocen, que los niños eran pegados por travesuras triviales y que éstos volvían a portarse mal al cabo de 10 minutos de haber sido castigados.
Los defensores del castigo corporal han descrito las mejores prácticas para los azotes responsables. Pero el audio en tiempo real de este estudio reveló que los padres fracasan en seguir las directrices, dijo el psicólogo George Holden, que es el director del estudio y un experto en crianza y desarrollo infantil en la Universidad Metodista del Sur, en Dallas.
Las interacciones de audio en tiempo real revelaron que los padres no siempre estaban tranquilos como recomiendan las directrices, sino que, en cambio, a menudo estaban furiosos al pegar o golpear a su hijo. No pegaban como último recurso, y daban cachetes por infracciones menores, no sólo faltas de comportamiento graves. Y aunque muchos defensores de los azotes recomiendan pegar a los niños no más de dos veces, los padres en las grabaciones audio abofeteaban y pegaban a sus hijos con mayor frecuencia.

"A partir del audio, oímos a los padres pegar a sus hijos por las ofensas más ridículamente fútiles, en general, violaciones de las convenciones sociales", dijo Holden. "Además, el castigo corporal no era utilizado como el último recurso. De media, los padres abofeteaban o pegaban sólo al cabo de medio minuto del inicio del conflicto". Los padres que utilizaron el castigo corporal en el audio generalmente violaron 3 de las 6 directrices de "actuación" que los investigadores examinaron: pegar poco, actuar sólo en caso de faltas graves y sólo como último recurso. "Las grabaciones muestran que la mayoría de padres respondieron impulsiva o emocionalmente, en lugar de ser deliberados con su disciplina", dijo Holden, que defiende las alternativas humanas al castigo corporal.

Los padres aceptaron llevar grabadoras para capturar las interacciones en el hogar. Las singulares grabaciones capturaron las interacciones padres-hijo en 33 familias a lo largo de 4 a 6 tardes. Los padres se ofrecieron voluntarios a llevar las grabadoras; la mayoría eran madres que estaban en casa con sus hijos después de la jornada laboral. Las grabaciones capturaron 41 casos de castigo corporal, principalmente durante actividades rutinarias tales como preparar la cena y bañar a los críos. Más del 80% de las madres estaban casadas y tenían más estudios que la mayoría de la población. Aproximadamente el 60% eran de raza blanca y trabajaban fuera del hogar, y sus hijos tenían una media de casi 4 años». Lo cual básicamente significa 3 años de edad.

«En el 90% de los incidentes la desobediencia era la causa inmediata, como chuparse los dedos, comer indecentemente, levantarse de la silla y salir fuera sin permiso. En el 49% de los incidentes, los padres parecían furiosos antes de abofetear o golpear. De media, menos de 30 segundos transcurrieron entre el momento en que los padres iniciaron disciplina no violenta hasta que utilizaron el castigo corporal».  Treinta segundos, menos de treinta segundos. «En 30 de los 41 incidentes, los niños volvieron a portarse mal al cabo de 10 minutos de ser abofeteados o pegados. El niño más pequeño al que se pegó tenía 7 meses de edad.» Cuando mi hija tenía 7 meses sólo gateaba. Aquí tenéis una imagen de un bebé de 7 meses. ¿Cómo podéis pegarle por desobediencia de convenciones sociales? ¿Cómo podéis pegarle a un niño?
«Una madre pegó a su hijo 11 veces sucesivamente. Cabe destacar que los investigadores hicieron un descubrimiento inusual: La proporción de castigo corporal superó las estimaciones de otros estudios que se fiaban de las confesiones de los padres. Esos estudios descubrieron que los padres estadounidenses de un niño de 2 años generalmente informaban que abofeteaban o pegaban unas 18 veces al año». Un crío de dos años.
«"La proporción media observada utilizando el audio en tiempo real equivale inquietantemente a 18 veces por semana"». 18 veces por semana.
Niños de 7 meses a 3 años de edad son pegados por sus madres 18 veces por semana.

Así que...
Hay un par de cosas que es esencial entender acerca de esto.
Primero, la investigación en realidad habla de madres, pero cuando es denunciado de repente pasan a ser padres. ¿Recordáis que cuando un tipo se pone a disparar en una escuela, nunca sabes cuál es su género: es sólo "una persona"? ¡No! Lo primero que oyes es que "un hombre ha disparado", "un hombre ha disparado", "un hombre es responsable", "un hombre", "un hombre joven ha disparado". Pero cuando las mujeres pegan a bebés y niños que aún no hablan, indefensos y desamparados, 18 veces por semana de repente se convierten en —¡pam!— progenitores. Son madres las que están en el estudio. Son madres. Pero de algún modo esto se transforma en progenitores porque es demasiado traumático.
Me gustaría que realmente intentarais entender por qué esto es tan importante. Estoy seguro que lo entendéis. Pero es realmente importante entender cuán importante es esto.

Imaginaros que se publicara un estudio en el que maridos llevaran grabadoras y se descubriera que éstos pegaban a sus mujeres 18 veces por semana por cosas como: la cena estaba un poco fría, la cerveza estaba un poco caliente, las patatas fritas se sirvieron sin salsa. ¡Plas! Se levantaban y pegaban a sus mujeres. 18 veces por semana las mujeres eran maltratadas por sus maridos. ¿Os podéis imaginar el volcán derrite-desierto-de-Nevada del tamaño de una supernova que haría erupción en los medios por tan abominables ataques contra las mujeres, por parte de los hombres?

Esto pasará totalmente inadvertido. Quizás será mencionado en algunos sitios, pero no será reconocido como la causa fundamental y básica de casi todas las disfunciones que observamos en la sociedad.
Esto será pasado por alto. Porque esto va de mujeres actuando del modo más mezquino, brutal, cobarde, intimidatorio, puramente satánico y perverso que pueda imaginarse y por tanto no podemos verlo. Porque la mayoría de nosotros —yo sin duda crecí con una madre extraordinariamente violenta hasta el punto de tener que someterme o me arriesgaba a sufrir daños cerebrales y traumatismos.
Muchos de nosotros hemos sufrido violencia a manos de mujeres y nuestro terror general a las mujeres es algo que es enormemente subestimado en la sociedad. Es por eso que no podemos afrontar esto directamente.

Si se tratara de cualquier otra clase o grupo el que estuviera atacando regularmente a otra clase o grupo indefenso estaría en todas las portadas. Esto no podemos mirarlo de frente. Es demasiado angustioso, porque la mayoría de nosotros hemos experimentado esta violencia.

Entre el 70 y el 90% de los padres, dependiendo del estudio, confiesan haber pegado a sus niños. Ahora bien, mienten al respecto, probablemente en gran medida, con un factor de aproximadamente 50. Dicen: "Bueno, quizás le pegamos 18 veces al año, quizás 20".
De media, mientras están siendo grabadas —estas madres saben que están siendo grabadas—, están pegando a su hijo de 7, 12, 18, 24, 36 meses —¡bebés, infantes!—, 18 veces por semana. ¡Por semana! 450 veces al año, más o menos.
Cientos de veces al año, estos infantes están siendo abofeteados. Pegados, de la nada. Y las madres pegan a estos infantes, de media, menos de 30 segundos después del inicio del conflicto. "Ya te lo he dicho. Te lo he dicho mil veces. No me repliques. Escúchame" ¡PLAS!
Es por esto que el mundo está tan jodido. Éste es realmente el único motivo —sin duda, es por el cual más podemos hacer— de que el mundo esté tan jodido.

Sé que querréis apresuraros a salir en defensa de estas mujeres y decir: "Bueno, están estresadas, quizás su marido no las apoya, quizás tuvieron un mal día en el trabajo, la vida de las madres trabajadoras no es fácil, bla, bla, bla..."
Comprendo ese impulso. Resistid ese impulso. Es injusto para las mujeres. Queremos tratar a las mujeres con el mismo respeto con el que los hombres han sido tratados. Eso es lo que escucho decir a las mujeres todo el tiempo, y me lo creo. Tengo una mujer cariñosa, una hija maravillosa, y quiero que crezca con total responsabilidad moral. Quiero que la sociedad la trate como un agente moral.
Es muy importante para mi.

Así que escuchad.
Cuando se habla de violencia machista. Cuando empezó a hablarse de ello en los '60 y en los '70, que fue cuando el abuso infantil... Fue en los '50 que un médico en particular empezó a sospechar que todos los huesos rotos, traumatismos, contusiones y moratones que estaba viendo no eran debidos a que los críos cayeran de los árboles, sino agresiones por parte de los padres.
Pero en los '50 y los '60 realmente se empezó a hablar de la violencia machista, maridos que pegaban a sus esposas, y cuando este tema vio la luz en la sociedad no recuerdo una sola ocasión en la que se justificara como: "Bueno, hay que entenderlo, es estresante ser el único proveedor de la familia, a veces las mujeres no escuchan, a veces las mujeres pueden ser desobedientes, a veces la maldita cena sí está demasiado fría, y la cerveza está caliente y las patatas fritas siquiera tienen salsa.
Así que debemos comprender que después de un día de trabajo difícil, si tiene una mujer difícil que no le escucha y que no hace lo que se le dice, no obedece; creció en un hogar en el que su padre maltrataba a su madre, y su madre lo toleraba, etc. Así que realmente debemos entender por qué los hombres pegan a sus esposas. Debemos comprenderlo con compasión, debemos educarles."
No hubo nada de eso. Sólo hubo: "Llama a la poli para que lo metan en prisión. Es un cabrón".

Esto es a lo que se enfrentaron los hombres con la violencia doméstica, cuando se planteó el asunto.
Y pegar a tu esposa, tan equivocado como ello es, es moralmente insignificante con pegar a un bebé y a un infante.
Cuando te casaste, tu mujer pudo ponerte a prueba, ¿verdad? Tuvisteis un par de citas, luego unas cuantas más, luego fuisteis novios, quizás os prometisteis al cabo de 1 o 2 años, os casasteis, ella puede escoger quedarse o irse, es un adulto legal, está contigo totalmente porque quiere; fundamentalmente.
Pero los bebés no tienen elección. No escogen a sus padres. Y no pueden irse.
Y no tienen derechos legales, no tienen independencia, ni un concepto de cómo irse.No tienen apoyo, ni voz, ninguna protección.
Así que pegar a un infante... Pegar a un niño, suficientemente perverso. Pegar a un infante, pura maldad. Pegar a un bebé es simple y jodidamente satánico.
Quiero decir, es lo más cruel que pueda imaginarse. Es la forma más baja y abusiva de cobardía y violencia que pueda imaginarse. Y las mujeres tienen el 100% de la responsabilidad. Las madres... Los padres, también, lo pillo. Pero todos sabemos que los padres pueden ser unos cabrones, ¿verdad? No entendemos hasta qué punto las madres pueden ser unas zorras perversas, ¿verdad? Las madres y las mujeres tienen el 100% de la responsabilidad por pegar a sus hijos, a sus niños.

Las madres se vuelven locas si hay Bisfenol A en los biberones y, sin embargo, la toxicidad del maltrato físico y sus efectos sobre el cerebro han sido reproducidos en casi todos los estudios y se conocen desde hace al menos 30 años.
Y en el período de posguerra, Spock, un experto en crianza, escribía acerca de no pegar a los niños. Los datos llevan 30 años publicados.
Los efectos negativos de pegar a los niños, en lo que a reducir su CI se refiere, cargarse su autorregulación emocional, provocar falta de atención, provocar resistencia oposicionista, promover los problemas sociales entre sus iguales... Es tan conocido. Va una década por detrás de la conexión entre fumar y el cáncer. Va un poco detrás... Todo el que dedica algo de tiempo en investigarlo lo sabe.

Así que estas mujeres conscientemente están llevando a cabo el mayor abuso de poder concebible en el Universo conocido.
Porque uno siempre oye que siempre es abuso que un hombre haga aquello a una mujer, porque hay una desigualdad de poder, y el patriarcado, y el hombre tiene poder, y la mujer es menos poderosa, y bla, bla, bla... No hay mayor desigualdad de poder que la que hay entre un progenitor y su hijo. Ésa es la mayor diferencia de poder concebible que pueda existir.
Una esposa tiene todos los derechos legales, se queda por elección, puede irse en cualquier momento. Nada de eso es extrapolable a un niño. Si el abuso basado en la diferencia de poder es inmoral, como lo es en el caso, según lo perciben las mujeres en general, cuando un marido golpea a su esposa, el abuso de un padre o una madre hacia su niño, infante y ¡bebé! es absoluta y completamente inmoral.

Ahora bien...
Tengo vídeos, podéis examinar los datos sobre el maltrato físico, tengo entrevistas acerca de ello por doquier.
Esto es bien conocido y comprendido. Los medios, en general, no quieren informaros de ello porque todavía muchos padres maltratan físicamente y no quieren cambiar su comportamiento, y no quieren disculparse a sus hijos.
Quizás se mienten a sí mismos acerca de cuánto les pegan, pero la realidad es que esta salvaje forma de simiesca dominación, brutalidad, intimidación, cobardía y agresividad se produce continuamente, sobre todo en EEUU, Inglaterra y Canadá.
Algunas partes de Europa han prohibido esta práctica de maltrato, pero es totalmente cobarde y salvaje. Ahora bien, cuando los padres son expuestos a los datos acerca de los azotes, tienden a pegar menos. Por eso continuamente promuevo los datos acerca de los azotes.
Así que, por favor, estudiad los datos y dejad de pegar a vuestros hijos.
Disculparos por haber pegado a vuestros hijos, pedid disculpas y compensadles tan bien como podáis y sed mejores padres, porque dejadme que os diga qué va a ocurrir, amigos míos.
No querréis estar en la cola de la historia. El último tipo que luchó para mantener la esclavitud era realmente un cretino, un auténtico gilipollas. No querréis ser el progenitor que se aferre a esta práctica antigua y brutal, cuando la sociedad en conjunto la haya dejado atrás.
Es como el argumento para la circuncisión: no querréis ser la última madre o padre que apruebe la circuncisión de su hijo. Es simplemente una práctica bárbara y brutal.

Los activistas, científicos y aquellos que estamos informados y tenemos cualquier tipo de plataforma pública —os lo digo—, vamos a seguir golpeando el tambor que cuenta a la gente lo inmoral que es pegar a los niños; que pegar a los niños es mucho peor, éticamente, que pegar a una esposa, que pegar a una persona en silla de ruedas.
¡Pegar a una persona en silla de ruedas! Imaginaros que vais y golpeáis a alguien en silla de ruedas porque no hace lo que queréis. Imaginaros si eso fuera captado por una cámara: alguien pegando a alguien en silla de ruedas, ¡Pam! Pero un hombre en silla de ruedas tiene infinitamente más independencia y poder y autonomía que un bebé o un infante. Puede llamar a la policía, puede hacer que te acusen, vive solo, es independiente, ¿verdad?
Si das un puñetazo o golpeas a un hombre en silla de ruedas eres considerado un ser humano despreciable, vil, cobarde y brutal. Eso es, éticamente, infinitamente superior a pegar a un bebé o un infante, que nunca te escogió como padre, no puede salir por la puerta y no tiene derechos.

Nosotros... No hablaré por otros.
Yo continuaré dedicando cada célula de mi ser a comunicar los efectos nocivos e intenciones nocivas del maltrato físico. No se debe a que penséis que funciona, o que sea efectivo, porque claramente no lo es. El maltrato físico nunca se acaba. Lo hacéis porque fuisteis maltratados, no os habéis ocupado de ello y estáis reproduciendo el maltrato. Pura y llanamente. Es el fracaso en procesar la propia historia que resulta en la repetición del abuso. Tan sólo debéis reconocer cuánto sufristeis de niños por ser azotados y ello levantará un muro de empatía entre vosotros y futuras acciones malvadas.
Voy a seguir contándoles a vuestros hijos y al mundo, tan alto y ruidosamente como pueda —y esto sólo es el principio.
Esto sólo es el principio. Quiero decir, ya hemos tenido 70-80 millones de descargas de este programa, y no he hecho otra cosa que empezar.
Soy un hombre relativamente joven y me queda mucho tiempo para hacer correr la voz.
Los 200 padres que he convencido de abandonar el maltrato físico es sólo una gota en el océano de la población mundial y de la cinta transportadora de nuevos padres que se dedican a pegar, gritar, y que la fertilidad constantemente vierte sobre el planeta.
Voy a seguir, cada vez con más intensidad y eficacia, comunicando a vuestros hijos —a vuestros hijos— los males de lo que estáis haciendo.
No podéis detenerme, no me detendréis, no voy a parar. Sólo voy a hacerlo cada vez con más intensidad y fuerza.

Así que os animo a parar ya mismo.
Debéis parar ahora. Debéis encontrar otras formas de interacción con vuestros hijos que no sea repartir cachetes como un dios Zeus inmaduro, tarado y diabólico.Debéis encontrar otras maneras de hacerlo. Razonad con ellos.
He sido un padre que trabaja en casa de una niña de 5 años increíblemente activa; nunca he tenido que alzar la voz, nunca he tenido que pegarle. Sólo hace falta un poco de paciencia y curiosidad y consideración, y reconocer que ¡ella no está aquí por elección propia!

Yo quiero ser un padre de modo que si mi hija pudiera escoger a cualquier padre del mundo, aún así me escogería a mí. Ése es el único modo de que se parezca al voluntarismo.
El hecho de que vuestra crianza sea involuntaria —vuestros hijos no han podido elegir—, vuestros hijos están con vosotros involuntariamente —están en la JBA, la Jaula Biológica Accidental—, no debería ser un motivo para que rebajarais vuestros estándares, sino para subirlos. Aquello que es involuntario debe ser tratado con la mayor virtud.
No seáis como el Departamento de Vehículos de Motor: "Bueno, debes venir aquí a por tu licencia, así que no tengo que ser amable contigo y, por cierto, ahora me toca descanso". No seáis esa persona.
El hecho que vuestros hijos no estén con vosotros por elección significa que debéis —debéis y debéis— tratarlos mejor que todas las relaciones que tengáis. Tratadlos mejor que al camarero, tratadlos con más cortesía que al inspector de Hacienda que venga a vuestra casa, tratadlos con la misma cortesía que al policía que os hace parar por exceso de velocidad, tratadlos con más cortesía, respeto, de manera más pacífica, con más empatía y diplomacia que a cualquier otra persona de vuestra vida.
El hecho que no tengan elección debería elevar vuestros estándares si queréis ser amados por vuestros hijos, en lugar de reducir vuestros estándares, porque cuando vuestros hijos crezcan, amigos míos, oirán alto y claro de todos los expertos —y yo no soy un experto en esto, soy un mero megáfono para los expertos—; oirán alto y claro que los azotes eran inmorales, que era peor que la violencia machista y tomarán sus decisiones en consecuencia, y espero totalmente que tendréis y mantendréis una relación fantástica con vuestros hijos cuando sean adultos.
Pero ¿qué ocurrió cuando el comportamiento inapropiado de los maridos fue rechazado en los '60? El índice de divorcios aumentó más de un 300% y ha seguido aumentando de muchas maneras desde entonces.
Así que cuando los malos comportamientos son revelados a la sociedad en conjunto, mediante el arte, la publicidad y canales como éste, se produce un enorme desgarro y escisión en las relaciones humanas, entre lo antiguo y lo nuevo.
No permitís que eso le ocurra a vuestra familia. Va a ocurrir si no cambiáis.
Probablemente tendréis enormes problemas con vuestros hijos cuando crezcan y miren hacia atrás y os vean como un robot gigante y maltratador, de puño llameante, estúpido y malévolo. No permitáis que eso ocurra. ¡Parad ahora!
¡Obtened las investigaciones ahora! ¡Entendedlo ahora! Y evitad el desastre del sol naciente de la claridad acerca de pegar a los niños, gritarles e intimidarles.
No quedéis atrapados en la cola de la historia. Actuad proactivamente ahora y salvad el futuro de vuestra familia.


Pintura: Max Ernst 
"La virgen María dando una zurra al niño Jesús" (1926)

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