04 noviembre 2013

Veinte alternativas al castigo [Aletha Solter]

"El castigo es una sanción o pena impuesta a una comunidad o individuo que está causando molestias o padecimientos, causa por la que se ejecuta una acción, que puede ser tanto física como verbal, directa o indirecta, contra quien ha cometido una falta o delito. El castigo se aplica según se incumplan las normas o conductas morales establecidas (desde un nivel de la sociedad en general, hasta el ámbito intrafamiliar, incluyendo el "auto-castigo")Según el rango de severidad, existen castigos que pueden causar dolor físico o moral a una persona, e incluso llegar a la mortificación al corregir duramente, o todo lo contrario."

1. Busca necesidades subyacentes.
Ejemplo: Da algo a tu hijo con lo que jugar mientras haces cola.
2. Ofrece información y razones.
Ejemplo: Si tu hijo colorea la pared, explica porqué coloreamos sólo en papel.
3. Busca sentimientos subyacentes.
Reconoce, acepta y escucha los sentimientos. Ejemplo: Si tu hijo pega a su hermana pequeña, anímale a que exprese su enfado y sus celos de manera inofensiva. él podría necesitar llorar o rabiar.
4. Cambia el entorno.
A veces es más fácil que tratar de cambiar al niño. Ejemplo: Si tu hijo saca cosas de los armarios de la cocina repetidamente, pon un cierre de seguridad en los armarios.
5. Busca alternativas aceptables.
Redirige el comportamiento del tu hijo. Ejemplo: Si no quieres que tu hijo construya un fuerte en el comedor, no digas simplemente no. Dile donde sí puede construir uno.
6. Demuestra cómo quieres que tu hijo se comporte.
Ejemplo: Si tu hijo tira de la cola a un gato, muéstrale cómo se cuida a un gato. No confíes sólo en las palabras.
7. Da elecciones más que ordenes.
Tomar decisiones otorga poder a los niños. Las órdenes invitan a una lucha de poder. Ejemplo: “¿Te gustaría lavarte los dientes antes o después de ponerte el pijama¡”
8. Haz pequeñas concesiones.
Ejemplo: “Dejaré que te saltes el lavarte los dientes esta noche porque estas muy cansado”.
9. Proporciona un periodo de preparación.
Ejemplo: Si tienes invitados para cenar, dile a tu hijo cómo esperas que se comporte. Se específico. El role-playing puede ayudar a preparar al niño para situaciones potencialmente difíciles.
10. Deja que ocurran las consecuencias naturales (cuando sea apropiado).
No rescates demasiado. Ejemplo: Un niño que no cuelga su traje de baño y su toalla podría encontrarlos todavía mojados al día siguiente. (Pero no crees consecuencias artificiales).
11. Comunica tus propios sentimientos.
Di al niño cómo te afecta su comportamiento. Ejemplo: “Estoy cansado de recoger migas en el salón”.
12. Usa acciones cuando sea necesario.
Ejemplo: Si tu hijo insiste en cruzar la calle corriendo, agárrale la mano firmemente (mientras le explicas los peligros).
13. Abraza a tu hijo.
Los niños que se comportan de forma agresiva u odiosa se pueden beneficiar del abrazo, de un modo amoroso y compasivo, que les permita canalizar sus sentimientos reprimidos en lágrimas curativas.
14. Retira a tu hijo de la situación y quédate con el.
Usa el tiempo para escuchar, compartir sentimientos, abrazar a tu hijo, y resolver conflictos.
15. Hacerlo juntos. Se juguetón.
Muchas situaciones de conflicto se pueden convertir en juegos. Ejemplo: “Hagamos que somos los siete enanitos mientras limpiamos.” “Hagamos turnos cepillándonos los dientes el uno al otro.”
16. Distiende la situación con risas.
Ejemplo: Si tu hijo esta enfadado contigo, invítale a expresar su enfado con una divertida pelea de almohadas contigo. Juega tu parte rindiéndote dramáticamente. La risa ayuda a resolver la rabia y los sentimientos de impotencia.
17. Haz un trato, negocia.
Ejemplo: Si estás preparado para irte del parque y tu hijo se lo está pasando bien, alcanza un acuerdo con él acerca del número de veces que podrá tirarse del tobogán antes de irse.
18. Hacer juntos resolución de conflictos.
Discute los conflictos en curso con tu hijo, expón tus propias necesidades, y pídele ayuda para encontrar soluciones. Determina las normas junto con tu hijo. Ten reuniones familiares.
19. Revisa tus expectativas.
Los niños pequeños tienen sentimientos y necesidades intensos y son naturalmente ruidosos, curiosos, desordenados, tercos, impacientes, exigentes, creativos, despistados, miedosos, egocéntricos, y llenos de energía. Trata de aceptarlos como son.
20. Tómate un descanso.
Abandona la habitación y haz lo que necesites para recuperar la compostura y el buen juicio. Ejemplo: Llama a un amigo, llora, medita, o date una ducha."


fotografía: Evgeniya Semenova

1 comentario:

  1. Ofrecer alternativas al niñ@ y ponernos en su lugar, completamente de acuerdo contigo.
    Gracias por compartirlo.

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