30 octubre 2013

una de los antiguos niños [Christiane Rochefort]

“Dado que las mujeres y los no-blancos han protestado con suficiente fuerza, se ha consentido finalmente en otorgarles el estatuto de oprimidos. Pero todavía no se piensa en los niños, porque callan.
De todos los oprimidos que poseen el don de la palabra, los niños son los más mudos.
Los gritos y el furor que emanan del grupo no son considerados una protesta inarticulada, sino un hecho natural: los niños, ya se sabe, gritan. Sin embargo, ningún ser grita sin motivo.
“Los niños” (la única definición precisa y aceptable del término es la de la ley: personas de 0 a 18 años) carecen de medios para expresarse. Tampoco se les invita a hacerlo, ya que las decisiones que les conciernen se toman sin preguntarles su parecer.
Creen que no saben nada, ya que se les llama ignorantes a pesar de que reciben instrucción durante seis horas diarias. Y por encima de todo, no se atreven a levantar la voz, ya que su supervivencia depende totalmente de los adultos, que no permiten que sus Obras se pongan en cuestión, estas obras que son la obligada herencia de las personas que hoy son jóvenes, y mudas.
Los adultos hablan por los niños, como los blancos hablaban antes por los negros, y los hombres por las mujeres. Es decir, por arriba y desde fuera.
Entre los adultos que hablan como quieren de los niños, y los niños que no pueden hablar por ellos mismos, la vía es angosta. Y la mixtificación funciona.
Sin embargo, habría que buscar una salida.
Porque, después de todo, ser “adulto” sólo es una elección, mediante la cual se olvida, y se traiciona. Todos nosotros somos antiguos niños. No todo el mundo está obligado a olvidar. Y en esta peligrosa situación a la que nos ha conducido el ciego juego adulto, y a la que se quiere conducir a los más jóvenes, un número cada vez mayor de antiguos niños que no han perdido la memoria se sienten obligados a ponerse urgentemente del lado de los niños.
Si se ha vivido mucho tiempo en la ciudad, se conoce perfectamente la mecánica del juego adulto. Puede descubrirse el mecanismo.
Como antigua niña que ha conservado la memoria, me acuerdo de que la dependencia nos ponía una mordaza, que la educación nos vendaba los ojos, imponiéndonos no sólo conductas sino formas de sentir conformes al proyecto adulto que invalidaban nuestra propia experiencia.
Podemos decirlo, y la experiencia confirmarlo. No se habla desde fuera "acerca" de los niños, se habla desde dentro, y de uno mismo.
Este no pretende ser un trabajo objetivo. Pero es que los niños no son objetos.
En este estrecho margen sitúo mi intento: hay que empezar en algún sitio.
Esto implica que, si no como niño, sí como antiguo niño hay que leer lo que sigue.
Una de entre los antiguos niños.

"Les enfans d'abord"
imagen extraída del video clip "Glósóli" de Sigur Rós

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