31 diciembre 2013

El buscador [Jorge Bucay]

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador... 

Un buscador es alguien que busca; no necesariamente alguien que encuentra. Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando. Es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.

Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Había aprendido a hacer caso riguroso de estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo. Así que lo dejó todo y partió.

Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos, divisó, a lo lejos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, le llamó mucho la atención una colina a la derecha del sendero. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores. La rodeaba por completo una especie de pequeña valla de madera lustrada. Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en aquél lugar. El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de aquel paraíso multicolor. Sus ojos eran los de un buscador, y quizá por eso descubrió aquella inscripción sobre una de las piedras:

Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días

Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que aquella piedra no era simplemente una piedra: era una lápida. Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en aquel lugar. Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla. Decía:

Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas

El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Aquel hermoso lugar era un cementerio, y cada piedra era una tumba. Una por una, empezó a leer las lápidas. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto. Pero lo que lo conectó con el espanto fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los once años... Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar.

El cuidador del cementerio pasaba por allí y se acercó. Lo miró llorar durante un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

- “No, por ningún familiar”, dijo el buscador. “¿Qué pasa en este pueblo? ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué hay tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que les ha obligado a construir un cementerio de niños?”

El anciano sonrió y dijo:

- "Puede usted serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré...: cuando un joven cumple quince años, sus padres le regalan una libreta como esta que tengo aquí, para que se la cuelgue al cuello. Es tradición entre nosotros que, a partir de ese momento, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:

A la izquierda, qué fue lo disfrutado... A la derecha, cuánto tiempo duró el gozo...

Conoció a su novia y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿Una semana? ¿Dos? ¿Tres semanas y media...? Y después, la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso... ¿Cuánto duró? ¿El minuto y medio del beso? ¿Dos días? ¿Una semana? ¿Y el embarazo y el nacimiento del primer hijo...? ¿Y la boda de los amigos? ¿Y el viaje más deseado? ¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano? ¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?¿Horas? ¿Días?

Así, vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos... Cada momento.

Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es para nosotros el único y verdadero tiempo vivido". 
"El buscador" 
*no estoy segura de la autoría de este relato, lo atribuyo a Bucay porque es el que aparece mayoritariamente como fuente, aunque creo que el se ha limitado a recopilarlo.


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30 diciembre 2013

Los niños nos recuerdan la represión por altavoces [Guillermo Borja]

“La niñez es la época adecuada para expresarnos de manera desbordante, dejando eructar nuestro volcán. Esta es una posibilidad única e irrepetible para una buena formación. El niño es en su totalidad: intensidad. Hay tantas energías en cada una de sus conductas que sus padres se asustan, debido a su falta de presencia y a su timidez, lo que les impide convertirse en el ser irracional que es su hijo y abrir una vía de contacto entre ambos. No me refiero sólo al contacto físico sino a la animalidad compartida, tan olvidada por los adultos. Los niños nos recuerdan la represión por altavoces. Si les permitiéramos expresarse ellos nos guiarían en nuestras enseñanzas como padres, puesto que saben lo que quieren y lo piden. El adulto en una situación similar se queda un paso atrás por no atreverse a pedir.”

La locura lo cura: manifiesto psicoterapéutico (1995)
fotógrafa: Jennifer Bogle 
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29 diciembre 2013

La teta no es una cosa [Noelia Terrer y José Bravo]

“Porque el pecho no es solo alimento para él. El pecho es algo más. Y ese algo más es por lo que vale la pena. Yo he dado biberones. Y he dado de mamar. Y no son comparables, porque no son la misma cosa. Es más, la teta no es una cosa. Soy yo.” 

Noelia Terrer y José Bravo
Susana, periodista y mamá
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Preñez [Daysi Zamora]

"Esta inesperada redondez
este perder mi cintura de ánfora
y hacerme tinaja,
es regresar al barro, al sol, al aguacero
y entender cómo germina la semilla
en la humedad caliente de mi tierra."

“Preñez”
artista: Gloria Lizano 
 "mujer que se hace vaina"
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28 diciembre 2013

Tú me quieres blanca [Alfonsina Storni]



Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros
Y lévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.

 "Tú me quieres blanca"
El dulce daño (1918)

pintor: Dmitri Iosifovich Kiplik
*en el video no está incluída la totalidad del poema, pero me gustaban las imagenes :-)
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27 diciembre 2013

Estar en el cuerpo [Clarissa Pinkola Estés]

“Tendemos a pensar que el cuerpo es una especie de "otro" que cumple en cierto modo su función sin nuestra participación y que, si lo "tratamos" bien, nos hará "sentir a gusto". Muchas personas tratan su cuerpo como si fuera su esclavo o quizá lo tratan bien pero le exigen que cumpla sus deseos y caprichos como si en el fondo fuera su esclavo.

Algunos dicen que el alma facilita información al cuerpo. Pero imaginemos por un instante qué ocurriría si el cuerpo facilitara información al alma, la ayudara a adaptarse a la vida material, la analizara, la tradujera, le facilitara una hoja en blanco, tinta y una pluma con la cual pudiera escribir sobre nuestras vidas. ¿Y si, como en los cuentos de hadas de las formas cambiantes, el cuerpo fuera un dios por derecho propio, un maestro, un mentor, un guía oficial? ¿Qué Ocurriría entonces? ¿Es sensato pasarse toda la vida castigando a este maestro que tiene tantas cosas que dar y enseñar? ¿Queremos pasarnos toda la vida dejando que otros quiten el mérito a nuestro cuerpo, lo juzguen y lo consideren defectuoso? ¿Somos lo bastante fuertes como para rechazar la línea telefónica com­partida y escuchar con verdadero interés lo que dice el cuerpo como si éste fuera un ser poderoso y sagrado?

La idea que en nuestra cultura se tiene del cuerpo como simple escultura es errónea. El cuerpo no es de mármol. No es ésa su finalidad. Su finalidad es proteger, contener, apoyar y encender el espíritu y el alma que lleva dentro, ser un receptáculo de la memoria, llenarnos de sentimiento, ése es el supremo alimento psíquico. Es elevarnos y propulsarnos, llenarnos de sentimiento para demostrar que existimos, que estamos aquí, darnos un fundamento, una fuerza y un peso. Es erróneo considerarlo un lugar que abandonamos para poder elevarnos hacia el espíritu. El cuerpo es el promotor de estas experiencias. Sin el cuerpo no existirían las sensaciones del cruce de los umbrales, no existiría la sensación de elevación ni la de altura e ingravidez. Todo eso procede del cuerpo. El cuerpo es la plataforma de lanzamiento del cohete. En su cápsula el alma contempla a través de la ventanilla la misteriosa noche estrellada y se queda deslumbrada.”

El júbilo del cuerpo: La carne salvaje (pág. 169)
Ed. Sine Qua Non, Méjico 1988
pintor: Enoki Toshiyuki
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26 diciembre 2013

Los niños aprenden lo que viven [Dorothy Law Nolte]

Si los niños viven con honestidad, aprenden la sinceridad.Si los niños viven con imparcialidad, aprenden la justicia. Si los niños viven con amabilidad y consideración, aprenden el respeto.Si los niños viven con seguridad, aprenden a tener confianza en sí mismos y en los de su alrededor. Si los niños viven con amistad, aprenden que el mundo es un lugar agradable donde vivir.
Si los niños viven con crítica, 
aprenden a condenar.
Si los niños viven con hostilidad, 

aprenden a pelear.
Si los niños viven con miedo, 

aprenden a ser aprensivos.
Si los niños viven con lástima, 

aprenden a sentir pena por ellos mismos.
Si los niños viven con ridículo, 

aprenden a sentir timidez.
Si los niños viven con celos, 

aprenden a sentir envidia.
Si los niños viven avergonzados, 

aprenden a sentir culpa.
Si los niños viven con estímulo, 

aprenden a tener confianza.
Si los niños viven con tolerancia, 

aprenden a ser pacientes.
Si los niños viven con elogios, 

aprenden a valorar las cosas.

 

Si los niños viven con aceptación, 
aprenden a amar.
Si los niños viven con aprobación, 

aprenden a quererse.
Si los niños viven con reconocimiento, 

aprenden que es bueno tener una meta.
Si los niños viven compartiendo, 

aprenden a ser generosos.
Si los niños viven con honestidad, 

aprenden la sinceridad.
Si los niños viven con imparcialidad, 

aprenden la justicia.
Si los niños viven con amabilidad y consideración, 

aprenden el respeto.
Si los niños viven con seguridad, 

aprenden a tener confianza en sí mismos y en los de su alrededor.
Si los niños viven con amistad, 

aprenden que el mundo es un lugar agradable donde vivir.

poema: “Los niños aprenden lo que viven” (1954)
libro: "Cómo inculcar valores a sus hijos: Los niños aprenden lo que viven" 
(1998)  en colaboración con Rachel Harris
ilustración: Moony Khoa Le
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25 diciembre 2013

Estoy más que hart@ y no quiero seguir soportándolo [Sidney Lumet - Paddy Chayefsky]




"Soy un ser humano, maldita sea. Mi vida tiene un valor. Estoy más que harto de que me traten como si fuera una res, una cosa, un gasto, un deshecho, un estorbo, una carga sobre la que descargar los golpes, los recortes y las descargas eléctricas. Estoy más que harto de que carguen sus culpas en mis hombros y su falta de conciencia sobre mi conciencia. Estoy más que harto de que descarguen su violencia y su miedo en mis espaldas. Estoy más que harto y no quiero seguir soportándolo.

Estoy más que harto de que me digan que he vivido por encima de mis posibilidades los que me han dejado sin ellas. Estoy más que harto de que me digan que me rescatan cuando me secuestran, de que me digan que llueve cuando me mean encima. Estoy más que harto de que me digan que soy yo el que mea fuera del tiesto, de que soy yo el antisistema los mismos que se mean en todos y cada uno de nosotros. Estoy harto de que me mientan, me estafen, me estrangulen, me acobarden, me hieran, me desprecien, me deprecien, me rebajen y me vejen.

Soy un ciudadano, maldita sea. Mi voto tiene un valor. Estoy más que harto de que me traten como un cliente que nunca lleva la razón, como a una mercancía que se vende, se revende y se trapichea, como a un objeto en una transacción, como a un negocio. Estoy más que harto de que vivan a mi costa, de que vendan mi vida al mejor postor, de que me roben la Sanidad y se la regalen a un inversor, de que la Educación sea un gasto y no una inversión, de que los investigadores no puedan investigar, de que se marchen, de que lo echen, de que huyan.

Estoy más que harto de que me hagan sentir como un producto con obsolescencia programada. Estoy más que harto de que quieran programarme para desaparecer, para que me quite de en medio. Estoy más que harto de que me hayan desahuciado, de que nos hayan desahuciado como a un deshecho social. Estoy harto de votar a un político para que luego me gobierne el presidente de un banco. Estoy más que harto de que utilicen mi voto como un billete, un bono basura. 

Estoy más que harto de los que se escaquean, de los que mangonean a pequeña escala, de los que no colaboran, de los que defraudan, de los mangantes que hacen gala de la picaresca y se enseñorean de sus chanchullos y choriceos.

Estoy más que harto de los ciudadanos que no ejercen la ciudadanía, de los que pasan, de los que se esconden, de los que se escabullen, de los que se callan, de los que no reflexionan, de los que no se indignan, de los que no se rebelan, de los que se dejan pisotear y permiten que nos pisoteen a los demás, de los que votan corrupción, de los que aclaman al ladrón, de la masa, de la informe masa. Estoy más que harto y no quiero seguir soportándola.

Estoy más que harto de la mayoría silenciosa. Estoy más que harto del silencio de los cómplices, de los corderos, de los que van al matadero sin rechistar y de los que obedecen órdenes injustas sin cuestionar, de los que ordenan pegar para no pagar por sus errores y de los que pegan sin piedad como cobardes a sueldo y mercenarios sin cerebro. Estoy más que harto de que nos echen a la calle y nos echen de la que calle, de los que echan a periodistas a la calle para que no podamos informar, de que quieran que me calle, que nos callemos, que nos muramos, que no seamos.

Estoy más que harto de que el Estado de Derecho lo hayan vuelto del revés y de que al ciudadano lo hayan puesto de rodillas y a rezar.  Estoy más que harto de un Estado que no escucha, que acalla a golpes, que modula a tiros, que te saca un ojo de la cara y te arranca el otro con rifle. Estoy más que harto de los que no nos representan, de que lo llamen democracia y no lo sea, de que a esta estafa le digan crisis, de que al ciudadano le llamen enemigo y al que protesta criminal.

Estoy harto. Estoy más que harto. Y no quiero, no puedo, no voy a seguir soportándolo.”

Extracto de la película The Network (1976)
guionista: Paddy Chayefsky
director: Sidney Lumet
vía: Cadena Ser Lo llevamos crudo
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24 diciembre 2013

Las Hermanas de la Magdalena [Peter Mullan]


Estos días me está viniendo recurrentemente a la cabeza una película que vi en el 2002, “Las Hermanas de la Magdalena”.

Como la realidad muchas veces supera la ficción, lamentablemente ya conocía el guión mucho antes de que se filmase. Se lo había oído relatar años antes las mujeres de mi linaje materno.

Creo que es momento de que las mujeres hagamos un poco de memoria histórica, que reflexionemos muy seriamente sobre un pasado no tan lejano y que lamentablemente tiene visos de convertirse en futuro. Ojalá me equivoque.

Os aviso, la película es enormemente cruda, crítica, dura, dolorosa… y necesaria.
Para quien le interese profundizar dejo varios enlaces:
-Historia del Asilo de las Magdalenas
-Propuesta de debate y reflexión sobre la película elaborada por Amnistía  Internacional.
-Ficha técnica de la película (sipnosis, análisis socio-historico, análisis de los personajes, opinión del director…)




“Las Hermanas de la Magdalena” (“The Magdalene Sisters”), de Peter Mullan, se basa en la historia, desgraciadamente verdadera, de miles de mujeres rechazadas por sus propias familias y abandonadas a la misericordia de la Iglesia católica. Estas mujeres, a las que se internaba porque se consideraba que habían “perdido la gracia de Dios”, eran encerradas sin que hubieran cometido ningún crimen, únicamente por ser pobres, huérfanas, víctimas de violación, por haber tenido hijos sin estar casadas o por ser consideradas en “peligro moral”.

  La fundación de las casas de la Magdalena en Irlanda se remonta al siglo XIX como refugio para prostitutas y mujeres que habían “perdido la gracia de Dios”. Su nombre se debía a la figura bíblica de María Magdalena, ex prostituta que se arrepintió ante Jesucristo y tuvo el honor de lavarle los pies. A comienzos del siglo XX las casas pasaron a manos de la Iglesia católica, que impuso un régimen mucho más severo. La gestión de las casas fue confiada a las hermanas de la Misericordia, que obligaban a las mujeres a lavar la ropa blanca de los hoteles locales, universidades, instituciones, entre ocho y diez horas al día, siete días por semana, sin recibir retribución alguna. La sociedad, que juzgaba a estas jóvenes inadecuadas o “en peligro” en la vida normal, consideraba que ésta era la mejor forma de hacerles expiar sus pecados.

  A comienzos del siglo XX, Irlanda era un país devastado por la pobreza, y los servicios de asistencia social estaban sobrecargados. Las familias sufrían fuertes presiones para que recluyeran en instituciones a los hijos que hubieran manchado su buen nombre y a menudo los confiaban al cura del lugar. La Iglesia, por su parte, les animaba a que las sometieran a un encarcelamiento ilegal en las lavanderías de la Magdalena. El severo dogma de la Iglesia católica reinaba con mano de hierro sobre la sociedad irlandesa y permitió la existencia de tales instituciones hasta los años setenta. En el interior de estas casas, la vida sin esperanzas, los severos castigos y los abusos morales y físicos estaban a la orden del día.

  A las chicas, al llegar, se las despojaba de sus ropas y objetos personales, se les cortaba el cabello y les cambiaban sus nombres de bautismo por nombres de santas católicas. Se les imponía un severo régimen de trabajo, de oración y de descanso, y se las privaba de todo contacto con el mundo exterior: ni libros ni periódicos, ninguna relación con sus propias familias. Muchas de las antiguas internas han descrito su existencia de reclusas como peor que si hubieran estado realmente en prisión porque las lavanderías de la Magdalena negaban incluso los mínimos derechos que se mantienen en las cárceles. Retenidas en contra de su voluntad, algunas mujeres pasaron toda su vida encerradas tras los muros de los conventos de la Magdalena, vivieron y murieron completamente aisladas del mundo exterior. Además, las monjas nunca preparaban a las jóvenes para la vida fuera de sus muros, de forma que tras dejar las lavanderías de la Magdalena casi todas ellas tuvieron que afrontar su nueva vida con grandes problemas. El hecho de haber estado en estas instituciones era una vergüenza tan grande que casi todas ellas lo ocultaron e incluso muchas huyeron para esconderse.

  A las jóvenes que daban a luz sin estar casadas se las separaba de sus hijos, que eran entregados en adopción, y se las obligaba a firmar documentos que les impedían intentar buscarlos más adelante. Las monjas que gestionaban las casas estaban en connivencia con el sistema imperante, una sociedad que veía las muchachas como un peligro para los severos códigos morales de la Iglesia y de la familia. Justificaban este encarcelamiento como necesario para la seguridad de las muchachas, que estaban en peligro moral fuera de los muros de las casas. Además, la conspiración de silencio y vergüenza que rodeaba a las familias de las jóvenes era una clara señal de que éstas ya no tenían una familia o una comunidad a la que regresar. El embarazo fuera del matrimonio se juzgaba una pérdida de la gracia de Cristo y a los hijos de tales pecadoras se les consideraba en peligro, en el peligro de perderse durante las siete generaciones siguientes. A las hijas de madres desconocidas se las encerraba en orfanatos y, cuando cumplían diecisiete años, se las enviaba a las casas de la Magdalena para expiar los pecados de sus madres.

  En las décadas de 1950 y 1960, en las casas de la Magdalena escocesas, el tipo de vida más propio de las novelas de Dickens, una existencia de hambre, golpes y abusos, se tradujo en un aumento de las fugas y en revueltas. En los años setenta, algunas de las diez casas existentes en Irlanda fueron cerradas debido al bum del consumismo, que alentaba el uso de lavadoras, y por el debilitamiento del poder de la Iglesia católica sobre la sociedad irlandesa. En 1996 fue cerrada la última casa de la Magdalena dejando entre 40 y 50 mujeres, que todavía vivían allí, incapaces de afrontar la vida afuera. Hasta la fecha, la Iglesia católica todavía no ha pedido perdón formalmente a las mujeres de las casas de la Magdalena ni les ha pagado ninguna indemnización. La mayor parte de estas jóvenes se fueron de Irlanda para tratar de rehacer su vida en Inglaterra o incluso más lejos. Se calcula que 30.000 mujeres y muchachas vivieron hasta su muerte en las lavanderías de la Magdalena.

Acabar con el estigma
  La primera vez que se planteó públicamente la situación en que se encontraban las mujeres de las casas de la Magdalena fue en 1992, en Eclipsed, obra teatral de Patricia Burke Logan. Esta autora había trabajado en una de esas casas durante los años sesenta e intentaba acabar con el estigma que pesaba sobre tales casas: “Las mujeres, víctimas inocentes de una sociedad irlandesa puritana, eran encerradas de por vida, condenadas al olvido, anónimas incluso en la muerte”. Pocos años después, en 1997, la cantautora Joni Mitchell escribió “The Magdalene Laundries”, que se ha convertido en la canción de protesta no oficial de las supervivientes de las lavanderías.

La película
  Por su parte, el actor y director Peter Mullan escribió “Las Hermanas de la Magdalena” tras haber visto el documental de Channel 4 “Sex in a Cold Climate”, que mostraba las condiciones de vida de las mujeres de las casas de la Magdalena.

  Mullan se apasionó por este proyecto por varios motivos. Horrorizado por el sufrimiento oculto de las mujeres de las casas de la Magdalena, Mullan se sintió profundamente conmovido, al ver el documental, por la tremenda injusticia sufrida por estas mujeres, y se propuso que su historia fuera conocida por un público más amplio. Decidió hacer una película basada en cuatro historias distintas y empleó material de vídeo como fuente principal de su investigación. Tras haber visto varios documentales sobre las mujeres de las casas de la Magdalena, Mullan dejó que fueran ellas mismas las que hablaran y extrajo lo esencial de estos testimonios para hacer la película. “Es ficción, pero inspirada en sus historias”, dice el director, que confiesa haberse sentido impresionado por el poder absoluto que la Iglesia católica ejercía sobre la sociedad irlandesa: “Una vez, una mujer respondió a mi pregunta acerca de cómo era su vida cuando era joven en la Irlanda de los años sesenta diciéndome: Imagínate el KGB. Tenía razón. Era idéntico al KGB. Si un cura decía que quería tu hijo, tenías que dárselo, sin hacer preguntas. Se llegó a crear una extraña situación en la que la gente no cuestionaba a la Iglesia y la Iglesia no se cuestionaba nada”.

  Otra cosa que impresionó a Peter Mullan fue la longevidad de las casas de la Magdalena: “Creo que el Estado, la Iglesia y la familia conspiraron contra estas chicas a las que consideraban moralmente irresponsables. La teocracia, sobre todo la Iglesia católica, se consideraba guardián moral de las jóvenes”.

  Mullan ha ambientado la película en 1964, en los alrededores de Dublín. En una época en la que muchas mujeres estaban experimentando una nueva libertad cultural, cuatro jóvenes, desde el interior de las lavanderías de la Magdalena, combaten para sobrevivir al encarcelamiento. La historia se concentra en sus vidas durante su prisión y la difícil relación con las monjas que se han convertido en sus carceleras.”
Resumen extraido del blog "desde mi libertad"
imagen de la lavandería del Asilo de Las Magdalenas (principio s.XX) extraída de la wikipedia 
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23 diciembre 2013

Sentirse Valioso y Digno de Amor [Dorothy Corkille Briggs]

“El respeto sólido por uno mismo se funda en dos convicciones principales:


"Soy digno de que me amen"
("Importo y tengo valor porque existo")
Y
"Soy valioso"
("Puedo manejarme a mí mismo y manejar lo que me rodea, con eficiencia. Sé que tengo algo que ofrecer a los demás")

Aunque individualmente único como persona, todo niño tiene estas mismas necesidades psicológicas de sentirse valioso y digno de amor. Y esas necesidades no terminan con la infancia.
Todos las tenemos, y nos acompañarán hasta la muerte. Su satisfacción es tan esencial para el bienestar emocional como el oxígeno para la supervivencia física. Al fin de cuentas, cada uno de nosotros es, para sí mismo, el "compañero de cuarto" de toda la vida. Por mucho que uno se esfuerce, la única persona cuyo contacto no puede eludir es uno mismo. Lo mismo les ocurre a nuestros hijos. Con nadie viven en tanta intimidad como consigo mismos, y tanto para su crecimiento óptimo como para que logren una vida significativa y gratificante, es de la máxima importancia el respeto por sí mismos.
Llegados a este punto, alguien podría aducir: "Esto no me concierne, porque yo amo a mi hijo y pienso que es valioso". Notemos, entonces, que la prescripción no habla de que "uno ame a su niño", sino de que "el niño se sienta amado".
Y existe una enorme diferencia entre ser amado y sentirse amado. Lamentablemente, son muchos los padres que están seguros de amar a sus hijos, al mismo tiempo que, por alguna razón, esto s últimos no reciben el mensaje de ese amor. Tales padres no han sido capaces de comunicar sus sentimientos.”

Dorothy Corkille Briggs
El niño feliz; Su clave psicológica.

Ed. Gedisa, Barcelona, 2010, pg.22
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22 diciembre 2013

Soy una mujer entera [Rachel Bagby]

"Yo soy una mujer completa" está dedicado a las niñas y mujeres del mundo, para recordarnos que somos completas. Y para los niños y hombres. Para que todos demos un paso hacia nuestra integridad.
fotografía: Linda Wolf
música: Rachel Bagby
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21 diciembre 2013

Infancia y Prevención de la Neurosis [Eva Reich]

"Es posible romper la cadena de transmisión, pero esto significa hacerse consciente de ello, y eso es un proceso doloroso. Para que puedan decir al niño: Me enfado mucho contigo, no quiero descargar sobre ti toda la cólera de toda una vida. Los padres necesitan una pelota para boxear, no un niño. Por eso necesitamos introducir los nuevos métodos de orgonterapia y de trabajo emocional en la salud pública y en las clínicas de higiene mental."
"El año pasado tuvimos un encuentro en París y me gustaría saber quién de vosotros estuvisteis allí, porque no quisiera repetirme. Supongo, que sabéis lo que dije entonces. Hablé de la neurosis por medio del nacimiento sin violencia, dando así a los bebés los derechos de seres humanos. Hablé de tratar a los bebés como seres humanos. Hoy hablaré sobre el niño y el estudiante. El tema de esta noche es la prevención de la neurosis.

Lo importante es ser consciente que a través de la historia siempre ha habido una guerra entre adultos y niños. Nadie ha entendido porqué existía tal ataque por parte de los adultos hacia los niños. Existe un libro excelente, escrito por Richard Forson, el libro se llama Birth Rights. Este libro da un análisis histórico de esa guerra contra los niños, pero era Wilhelm Reich quien entendió esta batalla: es una batalla entre una generación acorazada y una generación no acorazada: los adultos han tenido que endurecerse. Han sobrevivido formando una coraza caracterial. Los niños se sienten personas con un cierto sentido común que después pierden en la batalla. Hay muchos escritores que han descrito los elementos de la batalla, por ejemplo, María Montessori. Lo que encontró ella fue que el niño es un explorador. Y halló esto observándoles. Les veía como seres humanos que están creándose, formándose. Esta idea no ha sido escuchada por la humanidad, porque no se permite a los niños tocar las cosas, explorar, dejarles hacer cosas con sus manos, sobre todo en las ciudades. La vida de los niños en la ciudad es extremadamente artificial. Montessori dijo que si se suprime la primera curiosidad, no se sorprende que después la gente se aburra, y no sepa que hacer consigo mismo.

Reich añadió a eso la curiosidad por el cuerpo, el derecho del niño a explorar sus genitales. Cuando empezó a escribir en 1920, el tema de la masturbación era un acto que se castigaba, estaba completamente prohibido masturbarse. Cuando el primer impulso sexual es castigado, se crea una conexión muy insana entre placer y terror. Esta conexión puede ser una de las causas del desorden sadomasoquista; en grupos de terapia donde utilizamos el método de Reich, siempre encontramos gente que han sido molestados, que han sido castigados por sus primeros impulsos sexuales. Esta situación queda reflejada por una declaración hecha por una joven australiana de 15 años, que voy a citar ahora, dijo: "Cuando queremos sexo no nos permiten hacerlo, pero cuando los adultos quieren hacerlo con nosotros y nosotros no queremos, nos obligan a ello".

El complejo de Edipo es tan traumático, como la violación de un niño por parte de un adulto. Son extremada y permanentemente traumáticas, porque los niños las silencian. Los adultos suelen amenazarles: no lo cuentes a nadie, si no te mato. Eso es estar muy enfermo. Lo que necesitamos son derechos sexuales infantiles: el derecho a no ser sometidos a un lavado de cerebro por parte de los adultos, por parte de la civilización.

La cuestión es, que para ser libre de neurosis necesitamos estudiar la naturaleza y mirar a los jóvenes seres humanos como una pieza del cosmos que está llena de energía para vivir, que late, que crece y que entonces lleva toda el potencial de la raza humana dentro de sí, toda la salud, todo el futuro. Eso está dicho como una especie de homenaje a los jóvenes, lo cuan no está sucediendo en Francia ahora. He oído que son bastantes estrictos con la gente joven aquí. Así que necesitamos seguir estudiando los principios de autorregulación y cómo se aplican al desarrollo del niño. Eso es muy importante. Tal vez el niño sabe lo que necesita comer y no debería ser forzado a comer. Lo he visto en España. Es muy traumático, porque las mandíbulas se atenazan, los carrillos están llenos de comida y no queda lugar al placer en el hecho de comer. Si el niño quiere tocar los alimentos, la madre le obliga a tener las manos alejadas. Entonces se termina con niños muy gordos que no mueven sus cuerpos. No les ha permitido tocar los alimentos. Suena como muy simple, pero éstas son las cosas que crean la neurosis. Y he oído, que aquí en Francia si permites a un niño la autorregulación en cuanto a comer, el médico dice a la madre: Se hará un glotón. Siempre se da alguna razón para que la autorregulación no se deba permitir.

Aquí en Francia, ¿se pega a los niños por masturbarse?
Público: No, es muy raro.
¡El niño es lo bastante listo para ocultarlo!

El derecho a ser lo que uno es, incluye no tener que ocultar su naturaleza auténtica. Eso significa que al niño se le debe permitir tocar el barro cuando quiere, trabajarlo, hacer tartas con ello. Observando una madre, he visto como vestía a su hijo de dos años con ropa blanca, muy bonito, como un muñeco, y cuando tocaba algo o cuando se agachaba decía: ¡No toques! Si eso sigue así por muchos años, se forma con un carácter del "no tocar".

Aparte del derecho al propio cuerpo, los niños necesitan tener la posibilidad de escoger donde vivir, porque algunos niños nacen siendo no deseados. Como decía el año pasado, se necesita un control de natalidad asequible para todo el mundo y entonces, tal vez, los niños serán deseados. Ayer tenía en el seminario dos personas de familias con 13 y 9 hijos, porque la familia era católica. Tenemos que cambiar la actitud religiosa hacia la contraconcepción en la iglesia católica. Porque la sexualidad de la humanidad necesita ser vista como una ley natural y no ser considerada como pecado. Y vosotros sois un país católico, ¿no es verdad?.

De todas maneras el niño puede no ser feliz en casa y puede necesitar el derecho a cambiar de casa, irse con un tío o una tía, con un amigo, con alguien a quien quiere más. Aparte del derecho a trabajar, es decir, un trabajo real, a ganar dinero y a tener propiedades. Son estos los derechos civiles que Farson pide en su libro, derechos civiles. Ahora, en los Estados Unidos ni siquiera las mujeres tienen derechos. Después de 50 años, aún no lo hemos logrado. Por lo tanto si queréis prevenir la neurosis, algunos de vosotros, tenéis que estudiar leyes y empezar a introducir estas ideas dentro de la legislación, porque la neurosis aparece cuando las necesidades del niño son inhibidas siempre. Y el niño reacciona transformando la energía en tensiones musculares. Me atrevería a decir que una tercera parte de la neurosis aparece durante el alumbramiento y el período prenatal y postnatal. Para prevenir la neurosis necesitamos sitio donde los niños con problemas emocionales pueden llegar a ser ellos mismos. Y ese trabajo con los niños debería ser independiente de si los padres lo quieren o no, porque en los Estados Unidos si mi vecino pega a su hijo, el niño no tiene derecho a ir, a la clínica de higiene mental a no ser que los padres estén de acuerdo. Estas suelen ser las familias donde golpean, donde no dan permiso para un tratamiento. Aquellos niños se convierten en víctimas. Toda su vida están en una actitud de ser una víctima.

Otro problema que tienen los niños es la transmisión de la neurosis del adulto de la familia al niño. Por ejemplo: Una madre histérica que siempre está ocupada, y chilla y grita y el niño sufre las consecuencias. De modo que necesitamos sitios para que los padres jóvenes acaben con sus propios problemas emocionales antes que los transmitan al niño. Es posible romper la cadena de transmisión, pero esto significa hacerse consciente de ello, y eso es un proceso doloroso. Para que puedan decir al niño: Me enfado mucho contigo, no quiero descargar sobre ti toda la cólera de toda una vida. Los padres necesitan una pelota para boxear, no un niño. Por eso necesitamos introducir los nuevos métodos de orgonterapia y de trabajo emocional en la salud pública y en las clínicas de higiene mental.

Otra cosa que se necesita es que los niños tengan autodeterminación en el sistema escolar, porque pienso que uno de los efectos más traumáticos de la civilización es que los niños tienen que estar quietos ocho horas al día, cinco días a la semana durante doce años o más. Lo que aprenden en la escuela es a no moverse y a no hablar.

Algunas de nuestras escuelas se han convertido en cárceles con policías en los pasillos y tres minutos libres entre clase y clase no tienen permiso para salir, realmente son hechos terribles. Mi hijo fue presidente de la clase en el segundo año a la edad de 15 años; es una niña autoregulada, y yo pensé que tal vez, podía conseguir algunos cambios. Pero resultó que era un trabajo hecho el de ser presidente, porque todo lo que hicieron fue reunir dinero para que al final del curso podían hacerse fotografías y graduarse con uniformes. Entre tanto los estudiantes tenían muchos problemas. Eso no es autorregulación. ¿Habéis leído Summerhil de A.S Nill? Esa es, la idea de reuniones donde los niños discuten lo que se necesita para la escuela. Aquellas son exactamente las aplicaciones de los principios de autorregulación.   

Sin embargo, el problema principal aparece cuando el niño se convierte en adolescente, lo cual significa madurez sexual. Llegado a este punto la energía empuja, el crecimiento cesa, la sexualidad se potencia. Y ya no es un niño, es un adulto joven. Pero les llamamos niños que son mayores de edad. Bueno, es exactamente en este momento cuando la neurosis se manifiesta en su plenitud. Es el extasis sexual del adolescente, que de alguna manera recoge todas las tendencias del período vivido. Por esto luchó Wilhelm Reich duramente en los años 20 y 30, por los derechos sexuales de la juventud. Si conocéis la plataforma Sexpol, una organización que fundó en 1930, veréis que aún no lo hemos logrado, es decir, el derecho a un sitio para hacer el amor para la gente joven, para menores, el derecho a la contracepción para menores, el aborto, etc. Lo que ocurre en lugar de eso, es que se origina una confusión grande en la mente de la gente joven, entre las necesidades de su cuerpo y lo que dicta la sociedad, lo que se les dice fuera. Y fallamos en ayudarles con esta batalla, con este conflicto interior. Así, si queréis ayudar a cambiar el mundo, lo primero que hay que hacer es que el control de natalidad sea asequible para menores. Y después crear sitios donde se puedan citar. Les recomiendo que lean el libro de antropología de Margaret Mead, Growing up in Samoa. Los indígenas tenían casas especiales para la juventud. En estas casas los jóvenes podían encontrarse y hacer el amor. En nuestra sociedad, todas nuestras instituciones tienen miedo de dejar juntos a los chicos y chicas a punto de madurar. También Neill en su escuela no podía permitir las relaciones sexuales oficialmente, porque su escuela hubiera sido cerrada, y claro, esto es un problema. Por eso el Dr. Reich dijo: Necesitamos leyes para proteger la sexualidad natural, sin estas leyes protectoras no es posible trabajar en este campo; te expones a ser arrestado, a perder tu trabajo, etc. Entonces la prevención actual de la neurosis significa cambiar la sociedad, permitiendo que los jóvenes vivan su propia vida. Ahora, en los Estados Unidos tenemos el coche y muchos jóvenes de alrededor de los 16 años sueñan con una furgoneta, en la furgoneta ponen un colchón y un radiocasette y eso es un sitio para hacer el amor. Realmente ha cambiado algo la vida sexual en América. Eso no ocurre tanto en Rusia. Allí la falta de viviendas hacen las cosas muy difíciles y fuera hace muchos frío! Tenemos que mirar la civilización desde el punto de vista que lo pone difícil para el primer contacto amoroso es reprimido o no puede desarrollarse.
No conozco la situación en Francia, pero en Niza me encontré con algunos estudiantes de Medicina. Tenían edades alrededor de los 25 años. La chica vivía en casa y el chico en un Colegio Mayor. No tenían sitio donde tener relaciones sexuales. Tenían que ir a las montañas, los Alpes Marítimos, para hacer el amor. Estamos hablando de adultos.

Mi hija trajo a su compañero a casa cuando tenía 16 años y empezaron a vivir juntos en mi casa. No me lo pidió en realidad, lo hizo y ya está. Aún está con él después de 2 años. Ella invita a sus amigas a casa y pueden venir con sus compañeros. Tienen fiestas y de vez en cuando desaparecen dos hacia el dormitorio. Mi hija les suministra también anticonceptivos. Eso implica mentir, porque tenemos que proteger a las amigas de mi hija de sus padres. Eso quiere decir que no les decimos que vienen con sus compañeros y que duermen con ellos y que tienen relaciones sexuales en mi casa. Estamos protegiendo el amor. Solamente conozco una madre en Australia que estaba a favor de que el compañero de su hija, muy joven, viviera con ellos y se aseguraba que la chica tomaba medidas para no quedarse en estado. Pero es un hecho marginal.

Podéis preguntaros, ¿cómo previene esto la neurosis? Pero yo séque la confianza en uno mismo, pensar con claridad y ser capaz de enfrentarse y de hacer lo que uno quiere son factores importantes para ser consciente del valor propio durante toda la vida  y ser amigo de los padres en vez de enemigo. Son factores.

Bueno, creo que ha pasado cerca de una hora desde que comenzamos y me gustaría para y responder preguntas. Para eso repartiremos papelitos porque quiero vuestras preguntas por escrito. Mi propósito de hablar con vosotros es porque seréis pronto padres y sé que yo puedo influenciaros.[...]"
Trascripción de la conferencia dictada por Eva Reich (París, 27/04/1978)
vía: ES.TE.R
fotógrafa: Sally Mann

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